¡Profesionales, temblad!
La lectura que acabo de terminar de un correo electrónico me causó horror e indignación.
El documento al que me refiero es una entrevista publicada en el Diario de Los Llanos de Barinas, el lunes 27 de octubre de 2003, que le hizo la periodista Carmen Rondón al diputado suplente ante la Asamblea Nacional y candidato a presidir el Colegio de Ingenieros de Venezuela, Jesús Ernesto Graterol.
¡Profesionales, temblad!
La lectura que acabo de terminar de un correo electrónico me causó horror e indignación.
El documento al que me refiero es una entrevista publicada en el Diario de Los Llanos de Barinas, el lunes 27 de octubre de 2003, que le hizo la periodista Carmen Rondón al diputado suplente ante la Asamblea Nacional y candidato a presidir el Colegio de Ingenieros de Venezuela, Jesús Ernesto Graterol.
Graterol afirma que se debe descentralizar el Colegio de Ingenieros, para no tener que esperar la decisión de Caracas para poder ejercer "ejemplarizantes medidas disciplinarias". Dice: "vimos con mucha tristeza cómo ingenieros fueron utilizados en el paro perverso y malévolo de PDVSA: ese es el ejemplo vivo de lo que nunca debe hacer un profesional de esta área; por eso, en estos momentos, estamos introduciendo ante nuestro Colegio Nacional, propuestas de sanciones especiales en contra de los ingenieros que condujeron a los colegas a ese suicidio profesional que significó el paro…" .
Cuando la periodista le pregunta cuáles serían esas sanciones especiales, Graterol le contesta con pasmosa frialdad: "la invalidación de sus títulos. Que no puedan ejercer más la ingeniería en Venezuela".
¡Profesionales, temblad!
Mi buen amigo el ingeniero Ciro Izarra, hasta hace un año Gerente de Comercio Internacional de PDVSA, en la nota que escribió para circular la entrevista, habla de lo difícil que es pensar en reconciliación con gente que por su lado anuncia que no habrá cuartel, y hace además una semejanza de esta situación con el sistema de campos de trabajo forzado que se establecieron en la Unión Soviética, y cuyos horrores se comenzaron a conocer cuando Alexander Solzhenitsyn publicó "Archipiélago Gulag".
Gulag fue uno de los más de cuatrocientos campos de trabajo forzado que fueron parte esencial del sistema de represión soviética. Los políticos anti-comunistas y personas identificadas como "enemigos de la revolución" fueron víctimas de arrestos masivos, y sentenciados a trabajos forzados en esos campos. Políticos y científicos, intelectuales y académicos. No había perdón. Disentir se pagaba en la mayoría de los casos, con la vida.
Ya han sido amenazados los abogados. Ahora nos toca a los ingenieros. ¡Profesionales, temblad!. Si no estamos con la revolución, asambleas constituyentes en los colegios profesionales se encargarán de cambiar los reglamentos, y bolivarianamente nos invalidarán los títulos. No habrá duda al escoger entre un ignorante revolucionario y un sabio disidente. Las palabras y los hechos, una y otra vez, nos recuerdan que la revolución no necesita académicos.
¡Profesionales, temblad!
Horror e indignación debemos sentir todos los profesionales venezolanos ante el decidido propósito de establecer en Venezuela este Gulag "bolivariano".
Carolina Jaimes Branger
email:tunas@telcel.net.ve