Este es el titulo de un capítulo del libro El arte de combinar el sí con el no: Una opción de libertad, cuyo autor es el sacerdote venezolano Ricardo Bulmez, quien descarna este axioma de la teología católica que resume la esperanza cristiana en términos de lo que no se ve, pero se tiene y que aun teniéndolo, todavía no podemos usar. Este capítulo lo dedica el sacerdote Bulmez "A los desesperados, pues sí hay salida", hoy muy a tono con la realidad socio-política que vive Venezuela.
ESTE ES EL TITULO de un capítulo del libro El arte de combinar el sí con el no: Una opción de libertad, cuyo autor es el sacerdote venezolano Ricardo Bulmez, quien descarna este axioma de la teología católica que resume la esperanza cristiana en términos de lo que no se ve, pero se tiene y que aun teniéndolo, todavía no podemos usar. Este capítulo lo dedica el sacerdote Bulmez "A los desesperados, pues sí hay salida", hoy muy a tono con la realidad socio-política que vive Venezuela.
Esta conseja llama a aguantar con paciencia, con fe y con la esperanza en que lo que ya es nuestro, llegará en su debido momento y será allí cuando podremos usarlo. De igual manera, invita a "no dormir sobre laureles" esperando a que la razón divina nos permita usarlo. Por el contrario, invita a la faena y a la tenacidad para no desperdiciar o dejar pasar la oportunidad que se nos ha brindado. En tal sentido, Bulmez nos recuerda que las cosas se hacen en su momento o no se hacen nunca; y de no hacerlas, podríamos pasar la vida con un lamento por lo que pudimos haber hecho y no hicimos o por lo que tuvimos entre las manos y dejamos ir.
Así pues, quienes creemos con firmeza en la democracia, en el respeto al Estado de Derecho y en la solución pacífica de los conflictos, nuevamente tenemos una oportunidad para dar inicio a un proceso de cambios que permita generar un estado de bienestar y tranquilidad, sin las exclusiones odiosas de regímenes pasados y sin el resentimiento sectario y la vocación de revancha del actual.
La oportunidad está allí. Debemos aguantar con paciencia, con fe y con esperanza, pero a su vez no nos podemos dormir esperando a que ello ocurra. La experiencia nos dice que en la política venezolana se mueven muchas fuerzas del mal, que por cierto no son nuevas, sino una reencarnación de todas aquellas maniobras de guerra sucia y de acciones inspiradas en conceptos tan deshonestos como aquel de que "acta mata voto".
Hoy tenemos una segunda oportunidad; la primera, la tuvimos entre las manos y se nos fue. Recordemos aquella frase pronunciada ante los medios de comunicación: "Se le pidió la renuncia, la cual aceptó". De allí en adelante, dormimos tranquilos con nuestra fe puesta en que habíamos logrado un cambio, sólo para despertar con la sorpresa de que las fuerzas del mal habían maniobrado para estropearlo todo y para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Ahora se dice y hasta con cierta razón, que la renuncia fue un golpe de Estado.
La voluntad popular del soberano está allí. Le llegó el momento de manifestarse e imponerse por encima de las fuerzas del mal, cualesquiera que ellas sean. De tal manera que para sostener los irrenunciables valores democráticos y de respeto al Estado Derecho, tendremos que luchar y de ser necesario combatir: "YA, pero todavía NO".
Guaicaipuro Lameda Montero
g_lameda@hotmail.com