Noviembre 27, 2003

LLEGÓ LA HORA

Una de las críticas más duras que se han efectuado a la sociedad venezolana contemporánea es la desidia e indiferencia hacia a los asuntos públicos, la apatía en torno al acontecer diario, el desdén por todo aquello que implica la participación en la definición de las políticas públicas, la abulia en el control de gestión de los gobiernos nacionales, regionales o locales, el no protestar con sentido de compromiso y el de esperar de terceros soluciones mágicas, fáciles o inmediatas a los problemas que nos aquejan.

Una de las críticas más duras que se han efectuado a la sociedad venezolana contemporánea es la desidia e indiferencia hacia a los asuntos públicos, la apatía en torno al acontecer diario, el desdén por todo aquello que implica la participación en la definición de las políticas públicas, la abulia en el control de gestión de los gobiernos nacionales, regionales o locales, el no protestar con sentido de compromiso y el de esperar de terceros soluciones mágicas, fáciles o inmediatas a los problemas que nos aquejan.

En definitiva, se nos enrostra no ejercer la ciudadanía, no materializar la participación como derecho esencial frente a la imposición y freno inmediato contra la humillación a la que nos tuvieron acostumbrados algunos gobiernos que desdibujara los primeros y fructíferos años de la democracia y que ha sido regla y conducta constante de este oprobioso gobierno.

Tal circunstancia ha llevado a desprendernos olímpicamente de la responsabilidad de tomar parte de eventos esenciales para el devenir de todos, necesarios para el fortalecimiento del ser democrático, de la esencia propia al régimen de libertades.

Así los venezolanos, dejamos los asuntos públicos a una casta de seudo lideres que medraron en las sombras del poder, bajo el manto protector de la sociedad de cómplices que echaba raíces en las distorsionadas instituciones partidistas. El venezolano común y corriente, en una suerte de exculpación de amplio espectro y bajo la consigna del apoliticismo, de la excusa de no saber nada y no querer nada con la política, dejo irresponsablemente que floreciera una categoría de politicastros que engrandecidos en fortunas mal habidas y en empresarios inescrupulosos que alimentaron sus egos y reforzaron su mediocridad, atropellaron y marginaron a los verdaderos políticos, a los estadistas a quienes concibieron la política no como un oficio más de lucha artificiosa para conquistar el poder y mantenerlo a como diera lugar, sólo para mantener beneficiosos particulares o grupales en perjuicio de la gran mayoría de los venezolanos, negándole la oportunidad de bienestar, crecimiento económico y futuro promisor.

La respuesta iracunda e irracional de muchos, fue la búsqueda rabiosa de venganza, de un discurso altisonante pero complaciente a los designios internos de avasallar contra un régimen político desvencijado, maltrecho, producto de la negligencia ciudadana, responsabilidad, en cierta forma, de nosotros mismos. Se optó un mesías, que resultó un sátrapa aupado y rodeado de un grupo obscuro y resentido política y socialmente, que asaltaron el poder, sin planes ni objetivos con espíritu revanchista bajo la justificación, no sentida, de una sociedad justa, protectora de quienes habían estado al margen de los resultados de la acción de múltiples gobiernos.

Fue la oportunidad de oro para mentir, dividir, sumir a los venezolanos en una de las peores crisis vividas, para hacerlo sentir culpable de haber nacido en estas tierras, para desperdiciar oportunidades extraordinarias para garantizar al ciudadano común los derechos esenciales, básicos propios de la dignidad humana.

Sin embargo, amigo lector LLEGO LA HORA de actuar con responsabilidad histórica, de asumir el compromiso de impulsar a Venezuela por el sendero del desarrollo económico, de la prosperidad, del bienestar colectivo, de la reunificación y reencuentro de todos los venezolanos, de sentar las bases de una verdadera democracia, del rescate de nuestras instituciones, de recobrar la efectiva vigencia de nuestras libertades públicas, de estimular el nuevo liderazgo salido de esta profunda crisis, de rescatar la institucionalidad partidista, de fortalecer la sociedad civil, de recobrar el sentido de la política como el espacio en que el hombre es reconocido como sujeto en tanto ciudadano (Josep Ramoneda), exigiendo nuestro derecho para que más nunca seamos humillados, de enmendar nuestra conducta del pasado reciente y ocupar los espacios que el ejercicio de la ciudadanía nos reclama para evitar reeditar la experiencia pasada que nos arrojo en esta pesadilla y conjurar la posiciones autocráticas, personalistas, las fórmulas individualistas cimentadas en la mentira sistemática, la demagogia y el populismo.

LLEGO LA HORA , de emprender el camino hacia el porvenir, de iniciar una nueva etapa con PAZ, JUSTICIA y DIGNIDAD, con la inclusión de todos los sectores, de hacer propósito de enmienda y rectificar en beneficio de todos, de involucrarnos como actores y no espectadores en la definición y diseño de nuestro futuro.

LLEGO LA HORA de comenzar, con una simple firma, a asumir nuestro compromiso contra la extralimitación del poder, es una exigencia democrática.

Leonardo Palacios
lpm3160@hotmail.com

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Noviembre 27, 2003 04:34 AM
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