Noviembre 28, 2003

MIEDO Y DIGNIDAD

Hace cuarenta años Venezuela vivía bajo el signo de la amenaza y el terror. Debido a desencuentros políticos, la izquierda radical de entonces conformada por el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) -este último producto de una escisión de Acción Democrática- estaban alzados en armas contra el gobierno y el sistema democráticos. Se habían organizado en guerrillas para derrocar al Presidente Rómulo Betancourt, elegido en (tal y como le gustaba decir a él) libérrimos comicios en diciembre de 1958.

Hace cuarenta años Venezuela vivía bajo el signo de la amenaza y el terror. Debido a desencuentros políticos, la izquierda radical de entonces conformada por el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) -este último producto de una escisión de Acción Democrática- estaban alzados en armas contra el gobierno y el sistema democráticos. Se habían organizado en guerrillas para derrocar al Presidente Rómulo Betancourt, elegido en (tal y como le gustaba decir a él) libérrimos comicios en diciembre de 1958.

Uno de los objetivos de la guerrilla, financiada por el dictador cubano Fidel Castro quien entonces tenía casi cinco años en el poder, era impedir la realización de las elecciones de diciembre de 1963. Para ello amedrentó a los votantes ofreciendo ametrallar a quienes se atrevieran a ir a su respectivo centro de votación a ejercer su derecho a elegir sus representantes.

La respuesta del pueblo venezolano a semejante pretensión antidemocrática fue abrumadora. Nunca antes tanta gente había votado en Venezuela. No sólo por el crecimiento vegetativo de la población, sino porque igualmente en términos relativos la participación fue la más alta en la para entonces muy corta historia electoral venezolana.

Fue la primera derrota para los abstencionistas de siempre, que quedó plasmada en el libro Victoria Democrática en Venezuela, publicado por la Secretaría de La Presidencia de la República. Allí se recogen reportajes, artículos de opinión y editoriales de la prensa mundial que comentan el valor y la decisión del pueblo venezolano en la jornada electoral que le dio el triunfo al candidato presidencial de Acción Democrática, doctor Raúl Leoni.

Hoy vivimos igualmente un momento estelar. El pueblo venezolano de ahora se apresta a acudir a los centros de recolección de firmas para solicitar la revocatoria del mandato al Presidente de la República, en un todo de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución Nacional vigente.

Pero ahora no son guerrilleros quienes amedrentan a los electores o llaman a abstenerse de participar en el llamado “Reafirmazo”. Es el gobierno chavista que aplica técnicas terroríficas para que la gente no solicite el revocatorio. Igualmente estimula la abstención.

El mismo Presidente Chávez ha participado activamente en la campaña anti-revocatorio. Ha amenazado a quienes manifiesten su voluntad de participar en el referendo. Personeros del gobierno han hablado del ácido que le aplicarían a los firmantes de los próximos días 28, 29, 30 de este mes y 1º de diciembre: cómo botarían de sus cargos a los empleados públicos, cómo le retirarían las becas y otros beneficios a los estudiantes, cómo no atenderían en los hospitales y el seguro social a los enfermos, cómo no le pagarían las deudas a los contratistas, cómo no le darían pasaportes a los viajeros, cómo no le darían licencias a los importadores, cómo perseguiría el Seniat a los contribuyentes, etc.

El único antídoto contra esta bajeza es el honor y la dignidad personal. La historia nos enseña cómo este pueblo se enfrentó a las más duras condiciones físicas para liberar a naciones hermanas que hoy tienen a Bolívar como su padre. Fueron venezolanos los que se enfrentaron a la dictadura de Juan Vicente Gómez, como también fueron venezolanos quienes lucharon hasta derrocar al tirano Pérez Jiménez. No puede ser que sea ahora el bozal de arepa el que nos derrote ante el teniente coronel Chávez.

El escritor español Angel Ganivet (1865-1898) escribió algo que siempre he tenido presente y que hoy se lo obsequio a mis lectores: “Lo primero en el hombre es la dignidad; si no se puede vivir dignamente en este pueblo, váyanse a otro y luego a otro si es preciso, y si no encuentran en ninguno trabajo y respeto que es lo menos a lo que tiene derecho un hombre, les queda aún el recurso de emigrar a otros países. La patria puede exigir mucho de sus hijos, pero no puede exigir que sacrifiquen el honor. Más vale abandonar la patria que deshonrarla; una nación que cría hijos que huyen de ella por no transigir con la injusticia, es más grande por los que se van que por los que se quedan”.

Román José Sandia
email:rjsandia@hotmail.com

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Noviembre 28, 2003 07:21 PM
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