Noviembre 29, 2003

QUIEN TENGA OJOS QUE VEA

Gobernar es educar al pueblo, mejorar la cultura política y ejecutar programas sociales y de creación de empleo; también erradicar la violencia y construir en un sentido amplio con la ayuda de todos los sectores: Esa es la dinámica democrática. La revolución que nos han vendido es verbal, anárquica y matizada de un revanchismo injustificable.

Gobernar es educar al pueblo, mejorar la cultura política y ejecutar programas sociales y de creación de empleo; también erradicar la violencia y construir en un sentido amplio con la ayuda de todos los sectores: Esa es la dinámica democrática. La revolución que nos han vendido es verbal, anárquica y matizada de un revanchismo injustificable.

La oposición ha tenido el aguante y la capacidad de rectificación hasta mostrar su fuerza estabilizadora. Nos quisieron quitar las instituciones y se desató la ingobernabilidad, pero la mayoría fue capaz de adueñarse del Himno Nacional, la Bandera y las calles.

Ahora sólo falta culminar el clásico quinquenio de los períodos gubernamentales que comenzaron en el año 1958, cerrando este ciclo de inseguridad y de manipulación de la justicia, crecimiento vertiginoso de la pobreza y de las libertades amenazadas con un conteo regresivo.

La ruta democrática se impone siempre, ya que descalificar, amenazar e improvisar planes, dilapidando los recursos del Estado, termina por revelar el verdadero rostro de la revolución. El régimen carece de sentimientos de solidaridad hacia la población porque su prioridad es la hegemonía.

La irracionalidad no puede ser el lineamiento fundamental de una acción de gobierno, ya que incluso en la guerra más cruenta (Vietnam) funcionaron mesas de negociación en la búsqueda de las soluciones políticas.
Mientras se le da publicidad a quienes firmaron en el referendo consultivo y se tantea la vía de impugnar la expresión aplastante de la voluntad general revisando además cómo firmaron los funcionarios públicos y aquellos que dependen del largo brazo del Estado con el objeto de reprimir la disidencia democrática, la gente se desborda por debajo, por arriba y por los lados, arrollando al liderazgo político y expresando con entusiasmo su voluntad de cambio.

El caudillo ha dicho entre innumerables errores tácticos: ¿si pierdo legalmente el referendo revocatorio me voy¿. Es el reconocimiento del arma más poderosa que han esgrimido los ciudadanos, un sencillo bolígrafo difícil de decomisar y de acusar de golpismo.

Se acerca la hora de la reconstrucción, de la atención estructural y permanente a los más necesitados y de las rectificaciones de los errores cometidos; porque esa es la esencia de la democracia.
Quien tenga ojos que vea.

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Noviembre 29, 2003 05:49 PM
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