Después de resistir un intento de golpe de Estado y dos virulentas protestas masivas en los últimos dos años, Hugo Chávez se mantiene en la Presidencia venezolana. Pero su situación dista mucho de ser aliviada, ya que la economía se hunde a paso acelerado y vuelve a enfrentar un posible referendo que amenaza con recortar su mandato.
La oposición, golpeada por el fracaso de una movilización que casi paralizó la nación durante 63 días entre diciembre del 2002 y comienzos de este año, dejó a un lado viejas diferencias políticas y formó un frente único que persiste en la idea de destronar a Chávez mediante una consulta popular, que confía convocar durante el segundo trimestre del 2004.
La suerte del referendo revocatorio es aún una incógnita. La última palabra está en manos del Consejo Nacional Electoral (CNE), que tiene la responsabilidad de decidir la validez de los 3.6 millones de firmas que la oposición dice haber recolectado entre el 28 de noviembre y el 1ro de diciembre para llamar al referendo.
Chávez ha desestimado la posibilidad de ir a un referendo aduciendo que la oposición no logró las firmas. Sostiene que hubo un ''fraude electoral'' y que ``este gobierno no reconocería por supuesto eso''.
Sostuvo que confiaba en que los directivos del CNE ''no se van a dejar presionar'' para que ``legitimen lo ilegitimable, ese bojote de cientos de miles de firmas repetidas de muertos, de extranjeros, de menores de edad''.
La Constitución establece que para convocar a un refrendo revocatorio debe haber una solicitud firmada por el 20 por ciento de los electores habilitados (2.4 millones).
''No creo que en una situación polarizada como la que tenemos en Venezuela, él [Chávez] sea capaz de romper la polarización'', dijo el ex profesor de la Universidad Complutense de España Joaquín Marta Sosa.
Explicó que el rechazo que ha cultivado Chávez, ex militar golpista con ideas de izquierda, con su discurso ''amenazante, intimidatorio y excluyente'', ha limitado su capacidad para romper la ''fuerte polarización'' que provocó, especialmente en el estrato medio, que a pesar de no ser el más numeroso es el más activo en la política.
Las más recientes encuestas ubican el margen de respaldo al mandatario entre el 30 y el 40 por ciento.
El director de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, Samuel Moncada, estima que la mayor fortaleza del Presidente de 49 años está en la clase pobre, que representa más de la mitad de la población del país, de 23 millones de habitantes.
Chávez resultó elegido con un amplio respaldo en diciembre de 1998 y fue reelegido en julio del 2000, tras un proceso constituyente.
Moncada sostiene que Chávez ha cultivado un gran rechazo en la clase media debido a que ``representa lo opuesto a sus aspiraciones''.
''La clase media lo ve como un tipo vulgar, poco educado; un tipo arrogante, grosero... Representa un corto circuito, una distorsión con sus ideales. Eso mueve a la gente contra Chávez, pero por esas mismas razones los pobres están con Chávez'', añadió.
El marcado deterioro económico y social que ha enfrentado el país durante los casi cinco años de mandato de Chávez, la creciente agitación interna y el alto índice delictivo se han convertido en las mayores debilidades del gobierno.
De acuerdo a estimaciones del Consejo de Industrias de Venezuela, entre 1999 y el 2003 ha desaparecido 60 por ciento del parque industrial del país que se redujo este año a unas 4,611 industrias.
La severa contracción del aparato productivo, que se prevé caerá este año entre un 10 y un 12 por ciento del producto interno bruto, ha lanzado en cinco años a la calle a más de 500,000 personas, que entraron a engrosar las filas de desempleados, que ya rondan los dos millones.
Cinco millones de personas, que representan más de la mitad de la masa laboral del país, forman parte de la economía informal (vendedores ambulantes).
Según un estudio de pobreza elaborado por la Universidad Católica Andrés Bello, en los últimos cuatro años tres millones de habitantes de un país como Venezuela, el quinto productor de crudos del mundo, han pasado a ser pobres.
''El contexto económico y social no ayuda a Chávez de ninguna manera. Eso por ello que ha puesto en marcha todas esas misiones [planes de ayuda a los pobres] con un gasto público sin tasa ni medida. Eso puede que ayude a reducir el rechazo en su contra'', agregó Marta Sosa.
Fuente: El Nuevo Herlad, Miami
Publicado por Nelson Amaral Duarte em Diciembre 23, 2003 02:55 AM