Diciembre 23, 2003

LA RUPTURA

Por primera vez en lo que va de gobierno un grupo de efectivos militares, en este caso, guardias nacionales, son emboscados y acribillados por un grupo irregular colombiano.

El hecho ha ocurrido en una de las zonas del país más penetradas por la colombianización: narcotráfico, siembra de coca, guerrilla, paramilitares y hampa común se disputan a sangre y fuego el territorio del Municipio Jesús María Semprum, en la cuenca del Río del Oro, a un costado de la sierra de Perijá y en las propias narices de cuerpos especiales de élite, tanto de la Guardia Nacional como del Ejército.

_Todavía no sabe y quizás nunca se llegue a saber con certeza quiénes son los responsables de la masacre en el Zulia, pero lo que sí luce como una verdad inapelable ha sido la negligencia y laxitud, por no decir complicidad y apoyo militar, ante lo que ha sido y sigue siendo una verdadera invasión de fuerzas armadas irregulares extranjeras en suelo venezolano. Y lo que resulta peor, la permisividad con la cual han dejado hacer ante la inclemente arremetida contra la población, golpeada por el asesinato, el pago de vacuna, el secuestro y el sometimiento vil a quienes, en buena medida, se han convertido en un estado dentro del Estado.

Hace nueve meses denunciamos en El Universal la existencia de un campamento guerrillero en esa misma zona del país, luego de haber verificado en el sitio lo que parecía una presencia imposible, tomando en cuenta que el sitio se encontraba a cuatro kilómetros de la carretera Machiques Colón y escasos diez kilómetros de dos alcabalas, una de la Guardia Nacional y otra del Ejército. Posteriormente publicamos un informe de los cuerpos de seguridad colombianos donde se señalaba la existencia de 16 emplazamientos guerrilleros, diez de los cuales se encontraban en el Zulia.

Ambas denuncias fueron olímpicamente ignoradas por el Gobierno aunque a partir de aquel momento fue perceptible una mayor diligencia, sobre todo de Cicpc y de la Guardia, en el combate de los delitos de frontera. ¿Habrá sido este cambio de actitud, desarrollada en los últimos meses, lo que provocó la masacre de los guardias nacionales? Es posible, pero si fuera así, habría que plantearse varios escenarios: uno que los actores son elementos del narcotráfico que actuaron por venganza. Dos, que el acuerdo al que llegó este Gobierno en sus inicios con los guerrilleros de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha sido violado y se acaba de decretar una guerra entre antiguos aliados. Y tres, que sean los paramilitares colombianos, tradicionalmente atacados con una agresividad que las Fuerza Armada Nacional no dispensaban a la guerrilla.

Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto es que la causa obedece a la indefensión en que vive la población civil de la frontera y que ahora le estalla en la cara, por primera vez en cinco años, a los uniformados. Si hay paramilitares es porque está la guerrilla y si ésta actúa en territorio venezolano es porque hay coca y narcotráfico. Frente a lo ocurrido no cabe esperar sino una reacción firme y decidida de la FAN a ver si, con todo y el retraso con que llegan al llegadero, pueden revertir, al menos en parte, una situación indigna para un gobierno que sólo habla de soberanía y dignidad.

ROBERTO GIUSTI

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Diciembre 23, 2003 12:18 PM
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