Diciembre 24, 2003

EL ESTADO Y LA SOCIEDAD

Aquí, en Venezuela, nuestros grandes empresarios han fallado. En sus empresas han ganado indebidamente y no han satisfecho sus obligaciones con los otros sectores. Ejemplos hay muchos pero podríamos indicar a PDVSA, y en el campo privado los empresarios del café, que subieron su precio al público hace cinco años dos veces cuando pagaban por la materia prima una suma y luego bajaron sus precios de compra de esa materia prima pero no bajaron sus precios de venta. Cuantas compras de este producto sin registro de adquisición ni de venta. ¿Culpa? Del Estado que no quiso regularlos. pero hay tiempo.

Existen dos grandes esferas en la vida. La pública y la privada. La primera corresponde al Estado en sí, a sus relaciones con los particulares y con otros estados. La segunda es la del hombre individual pero él se relaciona con su familia, con los grupos de la sociedad civil de la cual forma parte, con otras personas extrañas a sus afectos, con personas con las cuales tiene identidad de intereses, o intereses contrapuestos, o indiferentes. No existe una sola forma de ver el Estado ni el verse a uno mismo, ni el Estado nos ve a todos en la misma medida. Debería ser y esa es lo que debe buscarse en un gobierno realmente democrático.

Pero la vida es actividad económica y no es lo mismo ser recaudador que pagador, ni patrono o empresario que obrero o asalariado. En este sentido la vida es direccional e interesada por eso es necesario la espiritualidad, el entender que ella es trascendente, más de ella misma y esto no es sólo función de la Iglesia sino también del gobierno que debe fomentar la espiritualidad en sus escuelas y desde un primer nivel y debe proteger y auspiciar un sano sindicalismo, ya que este una defensa a las injusticias sociales, pues frente al mercado de trabajo que el capitalismo lo quiere libre hay que oponer el mercado del trabajo, pero no se debe confundir la caridad que es obligatoria con la limosna que es una grosería.

El Estado tiene que tener objetivos, propósitos a desarrollar en un determinado tiempo y su contrapartida es la sociedad civil, que no es el hombre sólo, ni la fmailia, ni el club, es la suma de individualices con propósitos comunes y que no debe buscar el beneficio de ella en sí mismo sino de todos los pobladores de una nación. Esto requiere de líderes, creadores de esperanza que no vean el poder como un fin sino como un medio para hacer el bien común. Es que no es el destino, somos nosotros mismos que debemos mejorar y para esto lo primero es saber seleccionar a los dirigentes tantos del Estado como de los grupos de las Sociedades Civiles y esto nos obliga a saber que este líder lo primero que tiene que saber y aceptar es que no todos somos iguales por lo que su discurso, si habla del puro repartir en forma igualitaria ya es falso pues esto simplemente destruye lo que existe y hace pobre a todos y a nadie con riqueza.

Un buen gobierno y una buena Sociedad Civil tiene que exigir la existencia de la responsabilidad social empresarial, y esta se cumple cuando el valor agregado a los bienes primarios se distribuye equitativamente entre los suplidores de la materia prima, los trajadores de la empresa, sus socios y el Estado. Aquí, en Venezuela, nuestros grandes empresarios han fallado. En sus empresas han ganado indebidamente y no han satisfecho sus obligaciones con los otros sectores. Ejemplos hay muchos pero podríamos indicar a PDVSA, y en el campo privado los empresarios del café, que subieron su precio al público hace cinco años dos veces cuando pagaban por la materia prima una suma y luego bajaron sus precios de compra de esa materia prima pero no bajaron sus precios de venta. Cuantas compras de este producto sin registro de adquisición ni de venta. ¿Culpa? Del Estado que no quiso regularlos. pero hay tiempo.


Gustavo Adolfo Anzola Lozada

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Diciembre 24, 2003 04:00 PM
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