Las recientes declaraciones del teniente Diosdado Cabello, anuncian la inmensa crisis política que vivirá Venezuela en los próximos meses. Definitivamente, el gobierno nacional no valora con suficiente realismo el significado que tienen tres millones cuatrocientas mil firmas, en medio de las grandes presiones que utilizó el chavismo para disuadir a los venezolanos a no asistir al Reafirmazo. El desespero de Hugo Chávez es fácil de entender. Esas firmas se transformarán en más de cinco millones de votos.
Las declaraciones amenazantes del teniente Cabello sólo buscan doblegar la imparcialidad del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia. Esta realidad obliga a la oposición a establecer un plan de acción. Lo primero, el aspecto doctrinario: acta no mata firma. Tampoco, deja sin efecto las planillas, en la cual están estampadas las firmas, ni éstas pueden depender de la revisión de las huellas. Lo segundo, la acción política: Hay que estar decidido a crear una crisis nacional, aún más grave que las del 11 de abril y el Paro Nacional. El éxito, en este momento, lo garantiza la total pérdida de legitimidad del régimen.
El Grupo de los Cinco debe estudiar un conjunto de acciones para impulsar esta crisis nacional como respuesta a la violación constitucional: El retiro de la oposición de la Asamblea Nacional, la separación de sus cargos de los rectores del Consejo Nacional Electoral y de los magistrados del Tribunal Supremo que no compartan el fraude, el desconocimiento del gobierno nacional por los gobernadores y alcaldes, y la constitución de un gobierno de transición, con suficiente reconocimiento internacional. Estoy seguro, que numerosos miembros de la Fuerza Armada, respaldarán ese gobierno, que sin duda contará con el apoyo de la voluntad popular.
FERNANDO OCHOA ANTINCH
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