¿Que cómo termina el año? En medio de este paréntesis en el que el país parece haberse suspendido (para mayor gloria de Dios y tranquilidad nuestra). Sin embargo, existe cierta conciencia colectiva de que sólo se trata de eso, un punto suspensivo como del tamaño del mes de diciembre, un respirito, porque luego tendremos un inicio de año duro y difícil como ya es tradicional en la historia contemporánea de nuestro país. (¿Les suena 23 de enero o 27 de febrero?).
No quiere decir que ese tipo de eventos puedan volver a repetirse con las mismas características, pero todos intuimos que los próximos capítulos de esta épica democrática serán mucho más duros de lo que hemos vivido hasta el momento. Porque les formulo la siguiente pregunta: ¿ustedes ven a Hugo Chávez aceptando los resultados de un eventual refererendo revocatorio en caso de que le sea adverso? ¿Lo ven realmente entregando la banda presidencial y toda esa simbología del poder? Es más, si el Consejo Nacional Electoral, una vez verificadas las firmas, dictamina que la consulta va, ustedes lo ven diciendo "sí, cómo no, yo me cuento".
Sin ser iluminados, es fácil prever que lo que viene es una batalla legal, un "miriñaque leguleyérico", la introducción de "millarditos" de recursos, amparos o cualquier tipo de SOS legal por medio del que se pueda retardar todo el asunto. Para ello han ganado mucho terreno en eso de lograr tribunales a su favor, el tema del supuesto "megafraude", aunque sea desmontado por el cuerpo comicial, va a seguir ventilándose en el Poder Judicial y mientras tanto continuará la "danza de los millones" o, mejor dicho, el "festín de las misiones" (aún falta por verse el megalanzamiento de la Misión Cristo, eso viene, porque ya anunció que el Plan Zamora lo va a convertir en Misión), todo con la intención de servir de antesala al recurso de la enmienda constitucional que permita convocar unas elecciones generales en las que Chávez pudiera quedar bien parado si la oposición cae en la tentación de las "veleidades personales" y va dividida.
Eso también está en la agenda del mes de enero, la lucha más o menos calladita, más o menos escandalosa por la candidatura presidencial y para los comicios de gobernadores y alcaldes a mitad del próximo año. De cómo asuma la oposición esas preselecciones, del menor número de fracturas y resquemores se desprendan de este debate, dependerá la perpetuación de Chávez y su combo en el poder.
A estas alturas del año pasado estábamos inmersos en un paro con la idea ingenua de que el Gobierno iba a aceptar una salida electoral. En ese momento el régimen decía algo así como "todo dentro de la Constitución y nada fuera de ella"; ahora, a pesar de que están disparados todos los mecanismos legales, la duda continúa siendo la misma: si Chávez aceptará contarse, con la diferencia de que, si no lo hace, será él el que quedará fuera del juego legal.
No sabemos tampoco los consejos que le habrá dado su "mentor", "padre", "hermano" Fidel en el último encuentro, en La Orchila, lleno de secretos. En su momento le recomendó "no contarse, porque los revolucionarios nunca lo hacen". Ahora, ¿qué le habrá dicho más allá de la importancia del color de los calzoncillos, tema, ¿quién lo duda?, de alta política? Tal vez le recomendó usar interiores amarillos, por aquello de la suerte.
Cosas de ellos...
María Isabel Párraga B.