PDVSA ESTA SUFRIENDO las consecuencias de un cataclismo revolucionario. Después de haber despedido a más de 20.000 empleados con un promedio de 15 años trabajando para la empresa, el gobierno lanzó salvajemente al cesto de la basura unos 300.000 años de experiencia y co nocimiento que acumulaban estos trabajadores.
El resultado no se ha hecho esperar. Veamos algunos detalles:
El volumen de producción está cayendo en términos dramáticos. Aunque el MEM afirma que la producción es de 3,3 millones de barriles diarios, las verdaderas cifras nos llegan del exterior, tanto de la OPEP, como de la Agencia Internacional de la Energía. Tal producción se ubica en realidad en torno a los 2,5 millones de barriles por día.
Curiosamente, los inversionistas privados que llegaron con la apertura petrolera (que tanto criticó el comandante Chávez) son las que le están sacando "las patas del barro" al gobierno. La producción en esos proyectos ha aumentado desde unos 600.000 b/d hasta acercarse ya al millón de barriles diarios. Mientras tanto la producción propia de Pdvsa ha caído desde unos 2,7 millones de barriles a poco más de 1,5 millones.
LA PRODUCCION de esos inversionistas privados proviene de las Asociaciones Estratégicas en la Faja del Orinoco y de los Campos Marginales. Sin embargo, en el caso de las primeras, la regalía es de apenas un 1% durante los primeros 8 años, en tanto que en el caso de los Campos Marginales, Pdvsa tiene que pagar un "fee" por barril producido a las operadoras. El resultado es que la producción que está aumentando es aquella que deja menor aporte fiscal a la Nación. La producción que más aporta, la de Pdvsa, se está desplomando.
Cada año, con motivo de las labores normales de producción, el potencial de producción del país cae en aproximadamente un 25%. Para reponer esas reservas, así como expandir el potencial conforme a los planes, se requieren de inversiones del orden de los 5.000 millones de dólares. Como esas inversiones no se han realizado, la producción de Pdvsa está cayendo a pasos agigantados. En el presupuesto del 2004 el gobierno estima nuestra producción en unos 2,8 millones de barriles diarios. Frente a la falta de inversiones, esa cifra posiblemente se ubique en torno a los 2 millones de barriles.
EL VALOR DE NUESTRAS exportaciones también está cayendo abruptamente. Nuestras refinerías ya no son capaces de producir los derivados de mayor valor. Un ejemplo: hasta el año pasado se exportaban 13 tanqueros al mes de gasolinas reformuladas a los EEUU. En lo que va de este año se tienen noticias de que sólo salió un cargamento, en todo el año, y fue devuelto al llegar a su destino porque no cumplía con los requisitos de calidad. Pero incluso los productos menos complejos y de menor valor, como es el caso del diesel, también se ven afectados. Recientemente la Shell devolvió un cargamento de diesel vendido a Brasil, porque no cumplía con las especificaciones.
Pdvsa no pudo cumplir a tiempo con la obligación de presentar su informe anual al Securities and Exchange Commissión (SEC) en EEUU, con lo cual se le cierran los mercados financieros internacionales. Y es que ninguna empresa auditora seria se quiere comprometer a auditar los balances de Pdvsa. Además, frente a la avalancha de accidentes de toda índole, que han acabado con el extraordinario récord de seguridad que caracterizaba a la empresa, nadie quiere tampoco asegurar a Pdvsa.
Según me informan, de los 13 tanqueros de Pdvsa, 6 están dañados y otros perdieron la certificación para navegar en aguas internacionales.
Muchos de nuestros más jóvenes y vitales yacimientos del Estado Monagas están sufriendo daños que pudieran ser irreversibles, como consecuencia de que no se están manejando adecuadamente las operaciones de reinyección de gas. Mientras tanto, la producción petrolera del occidente del país ha sufrido un verdadero colapso.
TAL SITUACION ESTA afectando ahora a nuestra filial Citgo en EEUU. Para atender sus compromisos con Citgo, Pdvsa venía mezclando crudos livianos del oriente del país, con crudos de menor valor producidos en el occidente. Pero como la producción de estos últimos se ha desplomado, Pdvsa está intentando cancelar contratos de suministro que tenían más de 25 años de antigüedad, ya que considera que puede obtener mejores márgenes vendiendo esos crudos livianos a terceros clientes.
Y ni que hablar de la brutal corrupción que se ha apoderado de la "Pdvsa del pueblo". Se comenta que han desaparecido cargamentos enteros. ¡Qué desastre!
El panorama es desolador. La revolución ha logrado reducir a escombros lo que hasta hace poco tiempo era la segunda mayor empresa petrolera del mundo entero.
JOSÉ TORO HARDY