Diciembre 31, 2003

EL AÑO DECISIVO

El año concluye con el camino abierto, aunque no expedito, hacia el referendo revocatorio, la emblemática vía de escape a la crisis que amarga y confronta a los venezolanos desde hace tiempo. La verificación y posterior validación por parte del CNE de la montaña de firmas que sustenta la solicitud de despido contra Chávez, serán los temas centrales en los próximos días, al menos para quienes confían en las instituciones y se aferran a la Constitución y las leyes.

Es verdad que existen otras peticiones de fin de contrato. Parlamentarios de Gobierno y oposición podrían, bajo las mismas reglas, abandonar el ring en que se ha convertido la Asamblea Nacional y pasar al ejercicio de la política informal y libre de impuestos. Es decir, a la calle otra vez. No obstante, todo el mundo lo sabe, estas consultas en realidad son las orquestas invitadas para acompañar la presentación de la estrella, del artista principal. El revocatorio, a los ojos del mundo y de la población, es uno. El del jefe.

Como quiera que el teniente coronel, siguiendo los principios de la divina revolución, no cree en conteos y menos cuando sabe que perderá, esperar una hilera de acciones entrabadoras del proceso, no es cosa de difícil imaginación. Ya se ha visto una buena parte del arsenal doble cara y perturbador. Inútil, por demás.

Pero hay que distinguir la línea de la revolución, el consejo de Fidel y la necesidad de mantener el poder por razones de mando y capacidad económica, del mapa estratégico que aparece obligado por una realidad claramente desventajosa en términos de juego legal. Aquí, en este ámbito, manda el miedo, el temor a la derrota, a sentirse fuera de juego por solicitud expresa del pueblo. ¿Yo? ¿Cómo? Si desde Argentina hasta Francia tengo el respaldo de una masa empobrecida que ve en mí al único ser capaz de entenderlos, mimarlos y salvarlos.

Es un cuento. Es la creencia alimentada desde Cuba y bien aprovechada tierra abajo: financiamiento, eventos, tribuna, adulación. Con un pitcher zurdo forrado de billetes cualquiera pone a andar una revolución continental. Y cualquiera se monta en ese carrusel de dólares. Que sea sustentable, incluso dentro de su propia sede, es otra cosa.

A casi cinco años de mando imperial en Venezuela y un poco más de dos años de profundización de las relaciones e influencia con los movimientos satélites de la región, especialmente con La Habana, el balance no parece ser muy favorable. La suerte del motor principal arrastrará a los grupos subsidiados, a los seguidores de ocasión. Entre ellos a Castro, quien depende de los dólares criollos que bien a tiempo, entre encuentros furtivos y apoyos comprados, recibe como mesada de su liderazgo colonial ideológica y bobaliconamente sumiso.

La globalización, pues, se asoma también en los vericuetos de firmas, megafraudes, barricadas jurídicas y propagandísticas y revocatorios varios. Lo duro y comprometido que pueda estar el chavismo cupular con esta urdimbre de intereses y poder será el marcador de viabilidad pacífica e institucional del referendo.

Pero, por encima de retóricas, hay un pueblo palpable, tangible, nada virtual, que paso a paso, entre escombros y asaltos oportunistas, se ha construido el derecho a elegir su futuro, su bienestar, su armonía ciudadana. Y lo hará de la forma que sabe: con coraje y en paz. Es la apuesta.

Por un bien ganado feliz año 2004. El decisivo.

ELIDES J. ROJAS L.
erojas@eluniversal.com


Publicado por Nelson Amaral Duarte em Diciembre 31, 2003 06:36 PM
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