Diciembre 31, 2003

¿UH,AH, CHÁVEZ SI SE VÁ? LA PREGUNTA PENDIENTE

El mito resistido a desaparecer se las arregló para alimentar a quienes se aferran a una fantasía salvadora. Aunque cada vez de manera más trabajosa.

ACASO EL SIGNO dominante del año que termina sea la falta de objetividad y el influjo de la intolerancia en la apreciación de la realidad. Tal vez menos que en 2002, pero la observación sesgada por las pasiones políticas ha hecho que se capten los fenómenos a través de un prisma proclive a las distorsiones. Si tales rasgos parecen ahora prevalecientes las reflexiones que siguen seguramente cojearán de la misma pata, pero tratarán de buscar el equilibrio que se echa de menos.


EL DESGASTE DEL MITO redentor que se resume en la persona del presidente Chávez puede ser una de las afirmaciones que cuente con el apoyo de la mayoría de los lectores, siempre que no se considere el agotamiento redondo del fenómeno. El teniente coronel pasó el reto de los 365 días que ya culminan, porque tuvo gasolina para mover el motor de los seguidores.

En la mayoría de las hojas del almanaque se puede marcar el tiempo que perdió en tratar de convencer a los hombres sencillos sin lograrlo a cabalidad, se puede contabilizar la mengua de millares de seguidores y la ineficacia de su gestión administrativa, pero nadie puede atreverse a sentenciar la terminación de su tránsito porque la incredulidad en torno a las promesas del mandatario no se aclimató cabalmente en la sensibilidad del pueblo. Pero también debido a que el mito resistido a desaparecer se las arregló para alimentar a quienes se aferran a una fantasía salvadora. Aunque cada vez de manera más trabajosa, mantuvo una conexión con las clases populares debido a la cual puede sentirse dueño de un salvavidas que compró dilapidando el dinero de todos. Sin ideas nuevas, sin obras concretas a las cuales referirse y rodeado de unos operadores políticos que apenas fueron capaces de vocear consignas insípidas, Chávez siguió subido por la botella.


EL CONTROL DE LOS poderes públicos fue uno de los pilares de tal permanencia, en la medida en que los avatares del año ni siquiera le abrieron un boquete a la relación. El Tribunal Supremo siguió teniendo su jefatura en Miraflores. Como ha pasado desde el arranque del lustro, la postración de la Fiscalía, la Contraloría y la Defensoría evidenciaron una servidumbre petrificada que ni siquiera acudió al disfraz de las disonancias. La fuga de una facción de diputados que antes pertenecían al club de los patriotas no impidió que la Asamblea Nacional, a través de una mayoría en la cual muchos advirtieron fragilidad, actuara como caja de resonancia de la casa de gobierno. En términos de republicanismo la situación conduce a señalar el continuismo de una negación de principios en el respeto de la Constitución, pero si se trata de calibrar el predominio que ha mantenido el Presidente se está ante testimonios que sólo un incauto desestimaría, no en balde de esa fortaleza ha nacido el poder electoral de cuyas decisiones dependerá la suerte de la sociedad en los próximos meses.


PARTO DEFORME DEL AÑO que termina, el recién nacido CNE recibió los parabienes de todos los sectores de la vida política. Pese a que su formación fue obra de un cogollo y de un funcionario afecto al presidente Chávez, quien logró colocar la mayoría de sus fichas en el tramo afortunado de la ruleta, los adversarios se desgajaron en un ramillete de felicitaciones. Nadie dejó de sentirse representado en ese equipo seleccionado con pinzas por el oficialismo, aunque estuviera en sus manos la custodia de las solicitudes del referéndum presidencial. Nadie en la oposición se preocupó ante el tres por dos que bendecirá las firmas del pueblo para que se tire desde la montaña más alta la piedra más pesada de la república, sin imaginar los escollos del camino que pedalearán los aclamados debido a las características de su nacimiento. Estamos ante el angelismo más destacado del año, si no salta de donde menos se espera la liebre de la sencilla pero renuente transparencia.


LAS MISERIAS Y los esplendores de que ha hecho gala la oposición quizá se resuman en tal reacción, una conducta gracias a la cual se llegó a la recopilación de una suma impresionante de firmas para la revocación del mandato del jefe del Estado sin fijarse en el zamuro que después las cuidaría. En el mismo sentido, probablemente no captaron cómo la resurrección del coraje cívico, otro suceso estelar vuelto a la vida en 2003 después de la golpiza de un infructuoso paro nacional, ha sido la razón de que regresara la fe de las gentes sencillas en la Coordinadora y en la heterogénea formación que le sirve de fachada. En otras palabras, la Coordinadora y los partidos que la integran obtuvieron el permiso de la sociedad civil para permanecer en el candelero. Obviamente fortalecidas, las organizaciones políticas, con la excepción de Primero Justicia que labró su parcela con mayor autonomía y con un perfil enfático y atrayente, más le deben al oxígeno insuflado por la clase media y por las clases empobrecidas que al aire que pudieron respirar sus propios pulmones. Pero es evidente que han vuelto a encender las velas y que dirigieron con acierto los pasos antes y después del apabullante y estimulante reafirmazo la vitamina más vigorosa del año para los descontentos con el gobierno, mientras Fedecámaras miraba la corrida desde el palco y las plantas de televisión se protegían en el bur ladero.


EN LA OBRA DE LOS partidos quedó pendiente el lanzamiento de una figura capaz de enfrentarse al mito desgastado de Hugo Chávez, y de pagar la colosal factura que se ha de honrar a la ciudadanía por su forma de reaccionar contra la adversidad. Es la deuda de 2003 que, entre el sudor y la pena que provocará la maña de un mito con vocación de continuidad y con la hegemonía sobre los poderes del Esta do apegados a su papel de marionetas, pudiera estar en vísperas de solución.


ELÍAS J PINO ITURRIETA

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Diciembre 31, 2003 06:38 PM
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