¿Hasta cuando seguiremos en esto? ¿Cuándo acabará todo? ¡Ya no aguantamos más! Estas y muchas otras son las expresiones que comúnmente oímos estos días, cuando, al final del año aún existen dudas, incertidumbre y confusión acerca de la forma como vamos a conseguir la solución al principal problema que debemos resolver en el futuro próximo, la crisis política.
Hoy al concluir el 2003, haremos peticiones, formularemos compromisos y definiremos los retos que esperamos vencer en el 2004. Creo que más allá de fijarnos como meta colectiva, continuar empeñando nuestra energía en derrotar el intento totalitario, debemos pensar en proponernos un nuevo país. Y esto no debe ser una consigna más para captar voluntades alrededor de un determinado proyecto político.
Tiene que ser algo profundo y consistente. Es como hacer para reforzar determinados valores sociales que definan una cultura, expresada en un comportamiento, que nos delinee esa nueva Venezuela.
Una Venezuela donde no se depositen esperanzas y confianza en supuestos líderes que se creen pre destinados por alguna fuerza superior, para llevar adelante una tarea. Una sociedad donde no se crea en quienes suelen utilizar expresiones tales como... "Mi compromiso es con ese pueblo que está afuera... A él me debo... Mi sacrificio es para con mi pueblo". Estas y otras parecidas son utilizadas por personas megalómanas, inseguras, afectadas por muchas carencias y afectos, quienes al asumir posiciones dirigenciales tarde o temprano terminan ocasionando daños a toda la comunidad. Apostemos entonces, por un nuevo país donde, por encima de la inmensa tragedia social que tenemos, se imponga disciplina, respeto por la ley y vocación de trabajo como única forma de organizarnos eficientemente. Donde el populismo ceda el paso a las nuevas realidades globales en procura de mayor bienestar económico. Donde desaparezca la impunidad y se le enseñe a la gente que sólo es posible construir con esfuerzo y dedicación. Un país en el que no exista la anarquía que actualmente es el denominador común en todas las áreas del quehacer nacional.
Para que situaciones como las que estamos viviendo, sean cosas del pasado, sin posibilidad de retorno, debemos comprometernos a llevar adelante la idea de ese nuevo país. Creo que todos podemos hoy hacer votos por esa nueva Venezuela. Feliz año nuevo. Feliz país nuevo.
General de división (Ejército)
ENRIQUE MEDINA GOMEZ
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