El clima de letargo que invade a la sociedad venezolana es apreciable y peligroso. Hoy a un año del denominado paro cívico y a casi dos del 11A, los venezolanos volcamos nuestras expectativas de salir de la crisis, al referéndum revocatorio (RR). Valdría la pena preguntarse, ¿es el RR realmente una garantía para la solución de la crisis? No quiero caer ahora en conjeturas sobre las bondades o desaciertos representados en él. Tan sólo quisiera pasar a analizar cuál es el sentimiento que hoy invade a ese sector que sigue a la oposición, y cuál debe ser su actitud ante los retos que circundan el RR.
La ruta electoral y el rr. La colocación de una agenda política por parte del CNE para la elección de autoridades locales y regionales constituye un giro inesperado en los factores disidentes que los ha obligado a desviar su atención en el RR y fijar atención en la ruta electoral hacia las gobernaciones, alcaldías y asambleas legislativas. Miembros de la CD han advertido la necesidad de mantenerse unidos en torno a RR, empero la carrera por el poder es inevitable. Pues bien es este un primer capítulo del letargo societal que amenaza la animosidad del colectivo disidente. La gente que rechaza a Chávez siente que los partidos políticos y los líderes que hacen vida en la CD han abandonado su misión fundamental para satisfacer sus intereses personales en la búsqueda ansiosa del poder. Esto es un grave error... y no de la CD sino de todos los venezolanos que adversan a Chávez. Han sido muchos los deslices de la oposición, siendo el más recurrente incurrir en su división y dispersión política. Chávez ha acorralado las instituciones y debemos entender que de una u otra forma, increpa la agenda política en este momento, siendo el CNE un apéndice del Poder Público que favorece sus intereses. Es inocuo sumergirse en un debate insulso sobre la inconveniencia de las elecciones regionales, siendo este "constructo" una "garita" del chavismo que ya estaba predestinada por el CNE. Censurar a los partidos de oposición por encimarse a la carrera electoral no es más que una visión restringida y simplista de una sociedad que no termina de entender que tiene que permanecer sólida y espartanamente unida en sus filas opositoras y adentrarse al juego político aun cuando luzca impuesto. Gústenos o no, esa es la agenda. Así nos resulte impropio, la oposición unida y sus adeptos, tienen que respaldar a adecos, copeyanos, masistas...que tengan chance electoral para el logro de espacios de poder perdidos y la preservación de los obtenidos. El consenso y las candidaturas únicas, es un imperativo. Esta es una realidad que todo el sector opositor debe asumir independientemente a la debida vigilia y presión que se mantenga sobre en CNE para el RR.
La toma de la calle. Una vez más yerra la sociedad que adversa a Chávez en permanecer como simple observador taciturno. Es cierto que golpes frustrados, líderes desagregados y cobardes, paros insensatos, marchas desperdiciadas, discursos políticos sin contenido alternativo... han ocasionado un estado de profunda y merecida decepción colectiva. Pero también es cierto que el país sigue a la deriva, sin horizonte seguro, sumergido en un inédito divisionismo, ataviado por la exclusión de unos e irritantes privilegios de otros, y sobre todo, por una anomia moral galopante que amenaza con adueñarse de toda la nación. Entonces es forzoso reaccionar y pulsar la calle. No podemos esperar que otros hagan el trabajo, encaren los riesgos o le metan el pecho a este asunto. La responsabilidad cívica de salvar a un país que languidece (y que por esa vía va directo a su cubanización) es indelegable. Caer en un estado de entreguismo y lerdo, sería un crimen generacional imperdonable. Endosarle el país al chavismo de manera lisa y abatida, sería a lo menos un acto cerote y por cierto, reprochable.
Medios de comunicación. El alto costo de la vida, la delincuencia, la violencia, la desatención médica, la pobreza, la marginalidad, la miseria, el desempleo, la desconfianza, la corrupción, la desarticulación societal, la mengua educativa, esto es, de maestros, alumnos y desertores e impedidos escolares; la promiscuidad, el hambre, los enfermos, la ignorancia... son elementos sobre los cuales se debe cabalgar, es la verdadera agenda. Estos "issues" son los que realmente azotan al grueso de una población que de manera más sustentable de lo estimable, sigue cifrando esperanzas en Chávez quien por cierto a lo menos les ofrece una oferta política inclusiva y que la oposición no ha sabido ni abordar ni descifrar. La representación visual, sonora y escrita de nuestra realidad hoy debe concentrarse en poner al descubierto no sólo el estado de indigencia que ha caído nuestra sociedad, sino presionar/exigir un programa alternativo de políticas públicas a la oposición que le dé respuesta incluyente e inclusiva a los chavistas más radicales. Si los medios en general siguen atacando fervorosamente al chavismo, el resultado no será otro que la radicalización y cohesión de sus adeptos y la pérdida de confianza del último eslabón de defensa y control que tiene la sociedad civil venezolana, estos son, sus medios de comunicación social.
De lo que se trata es de hacer el máximo y último arrojo de agregación societal, el último esfuerzo de agendización mediática inteligente y la última avanzada de acumulación política. No basta el RR, no basta empeñarnos en él, no es suficiente incluso llegar a él. Hoy Venezuela corre el riesgo que aun activando RR, por causa una sociedad civil flemática, un liderazgo disperso y los medios anclados en la agendización de Chávez, ello procure un tarugo societal y una apatía colectiva, que conducirá al abstencionismo, factor determinante para una nueva victoria chavista que lo elevará a un peligroso continuismo del cual si damos cuenta de él en el "2021" ¡saldremos baratos..!
Orlando Viera Blanco*
*Abogado
Socio director de Viera Blanco & Asociados.
vierablanco@cantv.net