Enero 31, 2004

PROHIBIDO EQUIVOCARSE ¿UNA ORDEN O UN RETO?

Chávez está trabajando para detener el RR, está dispuesto a todo, cuenta para ello con el poder; la oposición, sólo con las firmas para revocarlo. Esto lo sabe muy bien el Dr. Carrasquero, como también, que si Chávez logra su propósito, desaparece el CNE como poder. Esto, debería importarle, salvo que, por cosas de la “política”, ocurra lo mismo que con el Fiscal General y lo veamos luego, quizás, como Presidente del TSJ, o tal vez ¿Por qué no? como flamante vicepresidente de la República. Al fin, él representa la diferencia dentro del CNE y también para el régimen. Prohibido equivocarse ¿Una orden o un reto?

Es preocupante ver como, ante la evidencia de la cantidad de firmas necesarias para la convocatoria de RR, el desespero del régimen empieza a sentirse en el seno del CNE, implementando acciones tendientes a retardar y enturbiar el proceso.

En tal sentido, la presión ejercida por la oposición sobre el organismo electoral está justificada. El retardo como se ha venido desarrollando el proceso de revisión de firmas es notorio, y en cierta forma, hasta complaciente por parte del CNE.

Vimos al Dr. Carrasquero molesto antes las cámaras por la justa petición de la oposición. Inmediatamente afloraron susceptibilidades, aún reconociendo que existían fallas por falta de computadoras y personal especializado. Luego, encontramos la denuncia que hace Ezequiel Zamora en cuanto a ciertos manejos por parte del personal afecto al oficialismo que labora en esa institución con fines claros de retardar y sabotear el proceso desarrollando una “misión” morrocoy. Nuevamente, el presidente del CNE sale al paso, considerando como infundadas las declaraciones del vicepresidente Zamora.
La denuncia que está haciendo Ezequiel Zamora no es un infundio como pretende hacerlo ver el presidente del CNE. Si algún miembro ha sido claro en cuanto al objetivo y ha mantenido una posición de pleno respaldo a las acciones desarrolladas dentro del organismo electoral, hasta el presente, ha sido precisamente el vicepresidente Zamora. Si en esta oportunidad está pidiendo que se haga una revisión del proceso, es precisamente, para evitar males mayores al país. No creo que sea el deseo de generar conflicto, por cuanto ha demostrado ser una persona que sabe manejarse, independientemente, apegado en todo momento a las reglas del juego. Lógicamente, al régimen le molesta que Zamora, al igual que Sobella Mejías, compartan el criterio de que los organismos internacionales participen en todas las fases del proceso de verificación de las firmas, por cuanto limita las posibilidades de manejo fraudulento. Resulta, por demás significativo, que sean los voceros del oficialismo, esta vez representados por Maduro, quienes pretendan limitar con argumentos leguleyos, la participación de los observadores, a pesar de que han sido precisamente éstos, quienes han intervenido para generar respaldo a la gestión del CNE.

Los hechos deben estar por encima de las palabras y las reacciones de prepotencia o bravuconadas de Carrasquero, al calco presidencial, den paso a la respuesta que espera el pueblo, sin más excusas, dentro de los plazos establecidos en el reglamento. Sólo así, podrá el CNE, cumplir el arbitraje transparente que reclama el país.

Al oficialismo ya no le preocupa el referendo a los diputados de la oposición (ni lo nombran), por cuanto saben que no lograron el propósito. Están conscientes que la oposición logró su meta y buscan enlodar, a toda costa, el proceso. Es responsabilidad de la CD estar al frente, como hasta ahora, conjuntamente con los observadores internacionales para denunciar y no permitir que el régimen logre su propósito.

Chávez está trabajando para detener el RR, está dispuesto a todo, cuenta para ello con el poder; la oposición, sólo con las firmas para revocarlo. Esto lo sabe muy bien el Dr. Carrasquero, como también, que si Chávez logra su propósito, desaparece el CNE como poder. Esto, debería importarle, salvo que, por cosas de la “política”, ocurra lo mismo que con el Fiscal General y lo veamos luego, quizás, como Presidente del TSJ, o tal vez ¿Por qué no? como flamante vicepresidente de la República. Al fin, él representa la diferencia dentro del CNE y también para el régimen. Prohibido equivocarse ¿Una orden o un reto?.


Pablo Ulises García Pérez

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Enero 31, 2004 03:00 AM
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