Las encuestadoras nos indican que el Presidente Chávez ha venido aumentando su puntuación en las últimas mediciones que al respecto se han venido realizando en el país en el período comprendido entre la recolección de firmas y esta fecha, cuando por lógica tenía que haber sido lo contrario si tenemos en cuenta, por supuesto, el éxito que se obtuvo en ese evento histórico que sobrepasó todas las expectativas que sobre él tenían el oficialismo y sus seguidores, lo que políticamente los pone a correr, ya que ello significa una irremediable salida del mandatario a través de un revocatorio imposible de detener, lo que por lo general repercutiría negativamente, como siempre ha pasado en casos similares cuando el Gobierno está en vías de perder el poder, ya que se produce una desbandada a todos los niveles, por eso de que son muy pocos los que se apuntan a perdedor.
Pero esto no pasó de ser un susto para el oficialismo debido a la ya preconcebida estrategia del Gobierno, que sabiendo que “El Reafirmazo” iba a ser un éxito para la oposición, para que no se desmoralizaran sus seguidores, dos días antes de que se terminara de recolectar las firmas, acusa a la oposición de haber realizado un “megafraude”, lo que ha venido manteniendo con una propaganda millonaria para evitar esa desbandada, que sí la hubo las primeras semanas, lo que no supo aprovechar la oposición, aun sabiendo que algo similar podía pasar.
Al no tener una estrategia para convencer a los seguidores del oficialismo del triunfo apoteósico e histórico que la oposición, en una forma voluntaria y sin ningún tipo de presión, había conseguido en esos cuatro días, no se preocupó de pasarle los pies al Gobierno, se limitó a defenderse con sólo argumentos que no dejan de ser válidos en defensa de las firmas.
Pero ésa no era la respuesta suficiente a una acusación tan grave como la que hizo el Presidente, como que la oposición había hecho de “El Reafirmazo” un “megafraude”. Les faltó imaginación para aprovechar el calor de la situación, la alegría y, al mismo tiempo, la molestia de la oposición al quererles descalificar como firmantes; tenía que haber sido con una de las más grandes marchas pacíficas realizadas hasta la fecha, para decirle al Gobierno y al mundo: “Ahí están las firmas”, y con ello despejar la duda que para ese momento pudiera haber causado en ciertos sectores del país alineados o no en la denuncia, por demás infundada, de un posible “megafraude”. Esto no sucedió, se usó la estrategia de la defensa, cuando tenía que haber sido el ataque.
La oposición no hace sino bailar al ritmo que le toque el Presidente Chávez todas las semanas. Nos está sucediendo como a los grandes aficionados al fútbol; se la pasan toda la semana hablando del partido que se realizó el domingo, y así a la semana siguiente. Hasta podríamos decir que al Presidente se le hacen las críticas que a él le convienen. Él, por lo pronto, lanza el anzuelo; si las críticas son duras, les dice a sus seguidores que no lo dejan trabajar.
La oposición, los dirigentes de la Coordinadora Democrática, ya a estas alturas, teniendo como tienen por delante -porque de eso no hay duda- el revocatorio, donde el país tendrá que ir a votar, para lo cual el Gobierno se está preparando para dar la gran pelea en las urnas de votación, no tienen una definición -que sepamos- de cuál va a ser el ofrecimiento que muchísima gente está esperando se le diga en caso de que ganen el revocatorio. Un proyecto económico y social de lo que se va a hacer en esos dos años que quedan para terminar el período.
Qué planes tiene ese gobierno que entra con respecto a la pobreza extrema, el desempleo, la inseguridad personal, cómo se puede mejorar la dotación de los hospitales y un sinfín de necesidades prioritarias que este gobierno no ha podido mejorar hasta la fecha.
Al pueblo hay que darle la esperanza de que con el nuevo gobierno que entra podrá vivir con un poco más de desahogo y tranquilidad.
Al pueblo hay que sin demagogia ofrecerle una vida mejor, para que pueda ir a votar con la idea de que su estatus de vida va a mejorar.
La oposición por ahora no debe distraerse en las candidaturas regionales, que lo que hacen es dividir esfuerzos; eso lo puede hacer el Presidente Chávez porque no le causan problemas, es por eso que fue el primero que empezó a nombrar candidatos, para que la oposición lo imitara y, de esta forma, volverla una torre de babel.
La prioridad de la oposición es hacer un programa de gobierno para los próximos dos años y dejar a un lado las apetencias personales.
José García Mena