El nieto llora desconsolado al ver que al pobre viejo se le va la vida en la sala de terapia intensiva. La enfermera se apresura a buscar al médico, y éste, raudo, entra en la sala. Aparta los cables que conectan al anciano con el más acá, revisa el respirador artificial, evalúa si las conexiones del electrocardiógrafo que se extienden como un pulpo sobre el pecho del abuelo están bien, mide sueros y asegura jeringas, bolsas de sangre para la transfusión en marcha, ve el diagrama que recoge las ondas cerebrales prácticamente horizontales, y luego, con la mano en la barbilla, cavilando, observa un ligero parpadeo en aquel cuerpo inerte. Se le iluminan los ojos al doctor y, elevando la voz, asegura "¡está vivo!" Lo que el buenote del médico no le dice al atormentado nieto es que el hombre está clínicamente muerto; hasta una mínima titilación de la electricidad lo desconectará de este valle de lágrimas. Así está el referendo revocatorio.
LOS DIRIGENTES DE LA oposición le han asegurado al país que el RR está vivo. Con la misma convicción que el médico lo afirma cuando se aproxima hacia aquella carne de morgue y ve que sus párpados poseen un temblor microscópico. Claro, técnicamente está vivo; pero, en verdad, está casi muerto. Cabe preguntarse por qué muchos de los dirigentes de la oposición no dicen con entera claridad lo que ha ocurrido; por qué no se le dice al país que el camino en el que la fe ciudadana trajinó durante meses, está, salvo imponderables, cerrado. El Gobierno ciertamente estaba acorralado, pero cambió de tablero. Del democrático pasó al abiertamente autoritario.
Hay razones para los embustes piadosos. Una es que Carrasquero no ha firmado todavía el certificado de defunción; extiende plazos e ilusiones, alimentando esperanzas en quienes han apostado al referendo. Otra razón es que el código genético de la mayor parte de los dirigentes de la oposición sólo les permite vivir, por fortuna, en el ambiente democrático. Saben de elecciones, de listas, de combinaciones y alianzas, y de candidaturas; están acostumbrados a la exposición ante los medios de comunicación, han aprendido a declarar, impostan la voz y posan, tienen tesis casi sobre cualquier cosa, contratan asesores de imagen; en fin, están hechos para los afanes electorales. Se mueven como peces en agua; pero, cuando la democracia se seca y sólo quedan pequeños charcos, no les es dado adaptarse al árido entorno creado por el autoritarismo.
LO QUE OCURRE con las elecciones regionales es patético. Corrientes poderosas dentro de los partidos han producido postulaciones en masa para los cargos, alentadas por dirigentes nacionales que, aun sin haber pasado los funerales del RR, ofrecen como nuevo bálsamo las elecciones regionales. La proliferación de candidatos es incontrolable, porque la lógica de los jefes nacionales de participar en elecciones regionales, como si no se hubiese confiscado el RR, hace que los candidatos se inscriban con la misma tranquilidad. Si los jefes hicieron la digestión de la pérdida del referendo como si todo fuese "excesivamente normal", ¿por qué los aspirantes regionales tienen que sacrificar sus ambiciones políticas que también son "normales", en aras de una unidad im puesta desde arriba? Su igno rancia no los excusa, pero los mueve.
EL GOBIERNO IMPULSA las elecciones regionales, conocedor de la atracción que ejercen sobre la oposición. Los dirigentes aseguraban que el referendo era inevitable y sin explicar cómo se ha esfumado, prometen que ahora sí se le va a dar una buena tunda a Chávez con las elecciones regionales. No aclaran cómo el CNE y el TSJ serán distintos a los que confiscaron los derechos ciudadanos.
La realidad es que, paralelamente al espacio de luces y colores electorales, en la penumbra se apresa y tortura a ciudadanos, se inician los procesos largamente incubados contra figuras emblemáticas de la disidencia; se amplifica la acción de la máquina represiva con cuya eficacia la revolución quiere ser preservada.
Es posible que no haya manera de eludir las elecciones regionales, aun con el homicidio del RR; así se revela, por una parte, la incomprensión de la naturaleza del régimen; y, por la otra, se anuncia que al que le roben su victoria en alguna gobernación o alcaldía, tendrá que consolarse, porque si se admitió la sustracción del referendo, ¿cómo se van a impedir raterías regionales o locales?
Sin duda, es mejor tener a Mendoza que a Diosdado, tener a Peña que a Barreto, a Salas Feo que a Acosta Carles. Lo que parece ingenuo es obviar el ambiente de podredumbre institucional que rodea esas elecciones. Hace tres años le quitaron sus victorias a William Dávila, en Mérida, al Cura Calderón, en Táchira y a Alberto Galíndez, en Cojedes. Estas pillerías no son nuevas, y eso que todavía no se había llegado al grado de pestilencia que ahora impera.
LOS PELIGROS no deben frenar la lucha, pero si la Coordinadora parece haberse resignado ya a la pérdida del RR, la verdad es que no augura nada diferente si esquilman victorias regionales del pueblo opositor. ¿O sí? ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Vieron lo que pasó con la Gobernación de Amazonas? ¿Observan el intento de impedir las elecciones en la Universidad Central de Venezuela con un truco judicial del Tribunal Supremo de Justicia?
No se pueden eludir los dilemas que implica combatir a un régimen que dejó de ser democrático. No son disyuntivas fáciles; pero, son inevitables. La cuestión ya no es si se concurre a las regionales o no, sino si se avala un régimen autoritario en trance de convertirse en totalitario. Se trata de escoger, sea perdonada la insistencia, entre colaboracionismo y resistencia.
DISCRETAMENTE
@ LEDEZMA Y VELASQUEZ. Antonio Ledezma y Andrés Velásquez son dirigentes que han estado en el centro de las luchas democráticas; tienen legítimo derecho a aspirar a posiciones de elección popular y han renunciado a postularse, como testimonio de su coherencia con las luchas del pueblo democrático.
@ MANIOBRAS. Algunos "colaboracionistas" pretenden hacerle otro a Chávez. Se proponen desarrollar una campaña sucia contra Henrique Capriles y Leopoldo López, y Alfredo Peña, para poder competir electoralmente con ellos.
@ ARIAS CARDENAS. ¿Será verdad que el retiro del candidato del MVR en el Zulia, Alberto José Gutiérrez, está concertado con el comandante Hugo Chávez para que Francisco Arias Cárdenas sea el candidato de la revolución?
@ ABSTENCION. En sectores de la disidencia comienza a acariciarse la idea de una masiva abstención como respuesta capaz de deslegitimar al régimen; así ocurrió con el referendo sindical del 2000, y en Perú, con Fujimori en su última "victoria", antesala de su derrocamiento.
CARLOS BLANCO
cbgarcia@cantv.net