Marzo 28, 2004

NUESTRA TRIBUNA: ELECCIONES EN DICTADURA

Molesta ese cuento de "revocar al chavismo" y no a Chávez, a pesar de haber insistido en que las firmas estaban blindadas, que sí lo están; de haber dicho que el árbitro es parcializado, que sí lo es; de señalar que no hay instancias, que no las hay; y peor aun, de haber negociado los acuerdos de 2003, durante meses, para privilegiar la ruta revocatoria y no la salida que siempre buscó el régimen: regionales, parlamentarias y 2006, la cual es ahora "coincidencialmente" la ruta aceptada. ¿Qué es esto?
La sociedad es empujada hacia un tablero en el que, cual mano de poker, lo puede perder todo. De allí en adelante: la dictadura plena, el régimen relegitimado y hasta quizá, ¿por qué no? -CNE y TSJ mediante- con nuevas regiones "conquistadas". Que la gente tome nota, para exigir cuentas en su momento a los responsables de tamaño desaguisado.


El trabajo, La fractura del Estado (El Universal, Edición Especial Democracia, del 10 de julio de 2002), analizaba los criterios que hacían de Venezuela lo que se conoce como un Estado fallido: un Estado incapaz de cumplir los principios básicos de funcionamiento no es democrático. Tres años separan esa publicación de estos momentos y, hoy más que ayer, el Estado no sólo no es democrático, sino que presenta signos dictatoriales, toda vez que a sus fallas se añaden rasgos típicos de las dictaduras: confiscación del Estado de Derecho; violencia como política de Estado; asesinatos políticos; presos políticos; torturados; desaparecidos y despedidos políticos. En resumen: el decálogo de violaciones de los DDHH, aquí y ahora.


Tristemente, la gente común, esos mismos que marcharon, se apostaron en barricadas y han puesto el pecho; los que por miles perdieron sus trabajos en medio de esta catástrofe socioeconómica y política; los que sufren la división y diáspora familiar; que todo lo pusieron en el asador para producir un cambio de rumbo, vía el referendo revocatorio presidencial, ahora enfrentan perplejos esta especie de nada que han dado en llamar de modo eufemístico, "el referendo alternativo", léase, regionales. Si fuera una sátira, causaría hilaridad, pero es una obra de horror puesta en escena a costa de las esperanzas de una sociedad, asfixiada por un totalitarismo, burlada y burlada hasta rabiar por sectores que cabalgan sobre sus espaldas y reciben mendrugos del régimen para "preservar espacios", como les gusta decir. En fin... entre dos aguas turbias.


Molesta ese cuento de "revocar al chavismo" y no a Chávez, a pesar de haber insistido en que las firmas estaban blindadas, que sí lo están; de haber dicho que el árbitro es parcializado, que sí lo es; de señalar que no hay instancias, que no las hay; y peor aun, de haber negociado los acuerdos de 2003, durante meses, para privilegiar la ruta revocatoria y no la salida que siempre buscó el régimen: regionales, parlamentarias y 2006, la cual es ahora "coincidencialmente" la ruta aceptada. ¿Qué es esto?
La sociedad es empujada hacia un tablero en el que, cual mano de poker, lo puede perder todo. De allí en adelante: la dictadura plena, el régimen relegitimado y hasta quizá, ¿por qué no? -CNE y TSJ mediante- con nuevas regiones "conquistadas". Que la gente tome nota, para exigir cuentas en su momento a los responsables de tamaño desaguisado.

Fuente: El Universal

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Marzo 28, 2004 06:05 PM
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