Como dijera Gerardo Blyde, nosotros no tenemos la culpa de un pasado que no vivimos, pero tenemos un presente donde denunciamos a los que sí son culpables de los abusos cometidos en esta hora aciaga de nuestra vida nacional. En un futuro cercano, la verdadera justicia se encargará del resto.
El viernes 19 de marzo en la concentración efectuada en la sede de la alcaldía de Baruta en apoyo al alcalde Henrique Capriles, el diputado Gerardo Blyde pronunció unas palabras que sacudieron el ánimo de muchos de los que le escuchaban. Blyde dijo, refiriéndose a los perseguidos y presos políticos de este régimen: "nosotros no tenemos la culpa de los muertos de los años 60. No tenemos la culpa de los presos políticos de aquellos años….” Lo dicho con indignación en la voz de protesta de un amigo y compañero de partido de Henrique Capriles, sonó a reclamo pertinente para quienes, hoy, se escudan en aquellos desmanes de hace más de 40 años, como si las amenazas, los perseguidos, los torturados y los detenidos tuviesen la culpa de unas páginas oscuras del pasado que hoy una generación preparada, joven y renovada quiere enmendar y mejorar para lograr el país donde impere la justicia que sí es posible.
¡Cuánta verdad envuelven sus palabras! Esas palabras hicieron eco en muchos de nosotros que coincidimos con él. Para aquellos años, la mayoría de los que andamos por estas calles marcando el paso de lo que queremos tener en el futuro como país, no habíamos nacido aún, o apenas estábamos dando nuestros primeros pasos.
Los venezolanos de ahora somos una generación distinta. Somos sencillamente gente de paz. Esa paz que tomamos con nuestra bandera cuando salimos a las calles a manifestar nuestra oposición al oprobioso régimen que se impone a fuerza de bayonetas. Esa paz que reclamamos amparándonos en la Constitución Nacional, la misma que requerimos para garantizar la justicia.
Nuestra generación no es culpable de lo sucedido en la historia pasada, y porque no tenemos la culpa de aquellos presos y aquellos muertos no nos es posible entender que se pretenda cobrar venganza en jóvenes venezolanos cuya única falta fue manifestar pacíficamente su inconformidad con la gestión del actual gobierno. ¿Es que acaso somos culpables de los excesos cometidos en un momento en que ni siquiera habíamos nacido? ¿Es posible que paguemos una culpa de algo que nos era desconocido hasta el momento en que vemos ante nuestros ojos, cómo se tortura, se viola, se mata sin ningún pudor? ¿Qué derecho tienen los que ejecutan esas órdenes de acabar con vidas iguales a las suyas, a las de sus hermanos, sus mujeres, sus hijos? De lo que sí somos responsables, es de asumir con absoluto coraje y compromiso, la lucha por lograr que no haya un solo preso político más, un torturado más, un muerto más, por oponerse al régimen de Hugo Chávez.
Hemos comprendido que somos y seremos garantes de escribir unas líneas mucho más honrosas en pos del bienestar común de los venezolanos. El compromiso lo estamos asumiendo porque entendemos que el futuro depende de todos en conjunto. De los partidos políticos, de la sociedad civil, de las relaciones que mantengamos en el ámbito internacional y sobre todo, de lo que estemos dispuestos a hacer por nosotros mismos. Esta es la fuerza que nos anima y nos lleva a labrar el camino de un país que cree profundamente que el desarrollo de las naciones se sustenta en la democracia y la paz. La libertad y la justicia son los principios que nos mantienen. De lo sucedido antes, no tenemos la culpa, pero de lo que sí seremos responsables, es de enmendar errores y lograr la unidad necesaria entre los venezolanos para conseguir la reconstrucción y reconciliación nacional, pero sin brindar el menor espacio a la impunidad.
Como dijera Gerardo Blyde, nosotros no tenemos la culpa de un pasado que no vivimos, pero tenemos un presente donde denunciamos a los que sí son culpables de los abusos cometidos en esta hora aciaga de nuestra vida nacional. En un futuro cercano, la verdadera justicia se encargará del resto.
ANA MARÍA VALERI
anamariavaleri@supercable.net.ve