Marzo 31, 2004

EN VERDAD… ¿SOMOS LIBRES?

Existe una sintomatología en nuestro país que conviene analizar antes de responder la interrogante que titula éste artículo. Empecemos por lo general. La Venezuela actual es incapaz de brindarle a sus ciudadanos las libertades que nuestro Estado de Derecho la obliga. Hoy por hoy es casi imposible poder escoger una actividad económica o laboral de preferencia o incluso alguna que nos sea suficiente para cubrir nuestras necesidades básicas.

Al mismo tiempo el sistema de Salud se encuentra colapsado e inoperante, prácticamente estamos prohibidos de escoger a voluntad un hospital o cualquier otro centro de salud público donde seamos atendidos como es debido ¡tenemos que llevar hasta las sabanas! En el mismo grado de prohibición nos encontramos los ciudadanos al vernos impedidos de transitar libremente por las calles y avenidas de nuestras ciudades por el certero temor de ser victimas de la delincuencia y peder nuestras vidas. La educación ahora se esta transformando en un hobbie, el gobierno edifica en paralelo un sistema educativo muchísimo más flexible e informal echando al traste al vigente, lo lógico sería optimizar el sistema legalmente constituido en aras de buscar la incorporación de estudiantes (marginados o excluidos) y la excelencia, ¡ah! pero si usted es opositor, firmó en contra del gobierno u osa hacerlo siendo alumno de una de estas universidades nuevas considérese fuera de ellas ya que solo podrán disfrutar de sus servicios quienes sean totalmente genoflexos al gobierno, se debe escoger entre la libertad de opinión y expresión o la libertad de educación. Para ser sincero, quien decida expresarse públicamente puede hacerlo, pero ¿lo puede hacer sin esperar reprimenda o retaliación? El emitir opiniones políticas en público es consecuencia directa de alguna reprensión, la intolerancia y la siembra de la violencia política limita nuestra libertad de expresión y opinión. El derecho a marchar y manifestar es ambivalente, asista a una de ellas convocadas por la oposición y verá como será victima de impunes atropellos por parte de guerrillas urbanas oficialistas, de las autoridades y demás organismos represores del Estado (policías y/o miembros activos de las FAN), ahora bien, acuda a cualquier actividad de este genero convocada por el gobierno y cerciórese como estos organismos le prestan servicios especiales de “guardaespaldas y servidumbre” ¡así de sencillo! Para finalizar, el punto álgido;

Desde hace año y medio los venezolanos estamos viviendo la negación de la esencia democrática, es decir, al derecho de la participación ciudadana en todos sus espectros, a la libertad de expresarnos conforme a lo que pensamos o creemos. Primero fue la terrible experiencia vivida por la privación del Referéndum Consultivo generando como efecto el paro petrolero y sus respectivas consecuencias, pero todo esto queda corto cuando apreciamos la circense actuación del organismo que debería ser el más plural e imparcial garante de la participación ciudadana, el CNE. A través de la más soez, bochornosa y descarada leguleyería se pretende burlar el clamor popular que añora una salida pacifica, democrática y constitucional. Supongamos que fuera legal su argumentación, pues eso significaría que ningún documento que usted allá firmado en su vida sin transcribirlo de su puño y letra tendría validez, por ejemplo su cédula, titulo universitario, actas matrimoniales, títulos de propiedad, etc. ¡QUE BUFONADA! Si en verdad esto termina de avanzar y se convierte en la negación total a nuestro sagrado deber y derecho de “decidir” haremos definitivamente de nuestra libertad un cuento de ciencia ficción de esos que lee el reeditado José Vicente Rangel.


Leandro Rodríguez
leandrotango@hispavista.com

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Marzo 31, 2004 10:48 PM
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