... Será difícil hacer olvidar a los venezolanos lo ocurrido el 11 de abril de 2002; la actuación en los Semerucos; los maltratos a las mujeres en Valencia y en la plaza de la Meritocracia; los sucesos del 27 de febrero. Los asesinados, torturados, heridos, violados, vejados y detenidos por la FAN en diferentes instalaciones militares y ciudades del país. El uso abusivo, exagerado y desproporcionado de las fuerzas y equipos militares contra pacíficos manifestantes. La actuación servil, genuflexa, grosera, soez, cobarde, abusiva y de burla de altos personeros militares. Las burdas mentiras y los grosero asaltos a los dineros del Estado. La axiomática ineptitud e incapacidad de estos mismo personeros en el manejo de la cosa publica y de la organización militar. La descarada intervención de oficiales cubanos dentro de los cuarteles. Todas estas cosas y muchas mas han generado un sentimiento de vergüenza en la inmensa mayoría del pueblo venezolano hacia sus FAN. Quienes hemos sido respetuosos de nuestras FAN y hemos creído en sus valores nos sentimos consternados ante esta matriz de opinión que se viene haciendo multitudinaria en contra de esa institución y sus integrantes. Pero seguimos siendo optimistas. Un hombre y una camarilla descalificada no pueden acabar con una institución que ha hecho historia. La historia nacional y universal asi nos lo señala.
Cuando joven, tiempo ha, fui cadete de la Academia Militar de Venezuela (Escuela Básica) y el tiempo que duré allí me dio una formación de la que me he sentido siempre orgulloso y creo que me ha servido mucho en la vida. Aprendí a obedecer y dar órdenes. A ser puntual, disciplinado, ordenado y respetuoso de las normas y reglas. A respetar a superiores y considerar a subalternos. A querer al país y los símbolos patrios. Ser honesto y no mentir. A sentir respeto por las armas y su racional uso. A glorificar al vencedor y honrar al vencido. A no rehuir las responsabilidades de mis actos y asumir sus consecuencias. A ser hombre a carta cabal. Buen soldado, mejor ciudadano, buen compañero, buen hijo, buen esposo y buen padre. Todas estas enseñanzas le son transmitidas e inculcadas a todos los miembros de las Fuerzas Armadas a todos los niveles. Siempre he creído que la inmensa mayoría de sus integrantes han honrado estas enseñanzas y ellas han sido parte integral del comportamiento de estos hombres y mujeres, tanto en la etapa de activos como cuando dejan el uniforme. Es decir norma y conducta permanente de vida. Claro, las excepciones, siempre minúsculas, han confirmado esta regla.
Pero resulta que en estos tiempos de convulsionada situación que estamos viviendo en el país, una vez que un hombre que había sido miembro de la institución armada, de conducta enmarcada dentro de las excepciones a la ética y moral militar asumió el poder, han venido ocurriendo situaciones y conductas dentro de los diferentes componentes de la FAN que, cualitativa y cuantitativamente, se alejan en mucho de las normas señaladas arriba. Este exmilitar golpista, que no militar retirado, desde el mismo inicio de su gestión gubernamental ha dirigido todos sus esfuerzos para militarizar la administración pública, en algunos casos con oficiales activos, algunos de ellos idóneos es cierto, pero mayoritariamente con oficiales retirados, no solo incapaces y sin ninguna credencial sino de dudosa conducta y transgresores, durante su vida militar, de la Constitución Nacional, las leyes y normas militares, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos. Igualmente ha puesto todo su empeño en politizar a los integrantes de la FAN usando las mas viles estrategias. Corrompiéndolos, comprándolos, amenazándolos, extorsionándolos. Haciéndolos cómplices de las mas repugnantes tropelías en contra de la ciudadanía y la práctica democrática. Su alta capacidad histriónica y demagógica, su discurso patriotero, el uso abusivo e irrespetuoso del pensamiento de El Libertador han sido sus fuertes para tratar de convencer e incorporar a su llamada revolución a un número importante de uniformados. Unos por convicción, los menos, otros por conveniencia, también pocos y los mas por respeto institucional, han aceptado caer en el perverso juego adelantado por el ex teniente coronel felón. Estrategia en donde está claramente implícito la idea de abolir, acabar, destruir la FAN institucional para reemplazarla por una FAN del régimen, ideologizada, mercenaria, corrupta e identificada plenamente con la revolución y sus prácticas y ciegos obedientes a los caprichos del caudillo único. Similar al proceso cubano, con la diferencia que Fidel lo hizo reemplazando la estructura militar cubana de Batista, corrupta hasta los tuétanos, por sus milicianos combatientes de las montañas. En cambio en nuestro país la FAN son una institución fundamentalmente profesional y verdaderos herederos de nuestros libertadores. Institución que todos pensábamos y todavía muchos seguimos pensando, no permitirá que se consolide esta estrategia y que en algún momento reasumirá su postura de respeto a la constitución, las leyes, la decencia, el respeto y los sagrados ideales de nuestras Fuerzas Armadas.
Sin embargo, mientras ocurre ese despertar, el daño que este anacrónico dictadorzuelo, gorila al peor estilo del cono sur, y muchos de los que él llama compañeros de armas y compañeros de revolución, le vienen haciendo a la FAN es de tal dimensión que tomará mucho tiempo en curar esas heridas. Será difícil hacer olvidar a los venezolanos lo ocurrido el 11 de abril de 2002; la actuación en los Semerucos; los maltratos a las mujeres en Valencia y en la plaza de la Meritocracia; los sucesos del 27 de febrero. Los asesinados, torturados, heridos, violados, vejados y detenidos por la FAN en diferentes instalaciones militares y ciudades del país. El uso abusivo, exagerado y desproporcionado de las fuerzas y equipos militares contra pacíficos manifestantes. La actuación servil, genuflexa, grosera, soez, cobarde, abusiva y de burla de altos personeros militares. Las burdas mentiras y los grosero asaltos a los dineros del Estado. La axiomática ineptitud e incapacidad de estos mismo personeros en el manejo de la cosa publica y de la organización militar. La descarada intervención de oficiales cubanos dentro de los cuarteles. Todas estas cosas y muchas mas han generado un sentimiento de vergüenza en la inmensa mayoría del pueblo venezolano hacia sus FAN. Quienes hemos sido respetuosos de nuestras FAN y hemos creído en sus valores nos sentimos consternados ante esta matriz de opinión que se viene haciendo multitudinaria en contra de esa institución y sus integrantes. Pero seguimos siendo optimistas. Un hombre y una camarilla descalificada no pueden acabar con una institución que ha hecho historia. La historia nacional y universal asi nos lo señala.
Iván Olaizola D’Alessandro
Iolaizola@cantv.net