La oposición se aproxima a una gran victoria. O a un gran descalabro. Quizá vivamos días decisivos, que demuestren la madera de nuestros líderes, los que curiosamente cuando la candela aprieta, hay que dar la cara, se pierden. Ultimamente por la Coordinadora declaran los sargentos y los tenientes. En política hay que definirse, apostar, para ganarse el respeto de la gente.
Quizá no haya reparos. O quizá los haya. Quizá vayamos a las regionales, o quizá no. Quizá acusemos al C.N.E. de fraudulento, quizá desayunemos un café con leche y un cachito de jamón con Jorge Rodríguez.
Chávez imprecará a los Estados por la guerra en Irak y les jurará que Venezuela será un suplidor confiable. Respaldará a los militares responsables de la muerte de los soldados y declarará que la investigación llegará a las últimas consecuencias. Dirá que a la revolución no la detiene nadie y se proclamará como el gobernante más demócrata de Venezuela.
El teniente coronel aprieta, pero no ahoga. Al gobierno le conviene a última hora convencer a la Coordinadora de participar en los famosos reparos. Por eso esta tormenta quizá se desvanezca en el vaso de agua, no sea más que un bluff contra otro bluff.
Los deslegitimadores piden coherencia a la Coordinadora. Cómo negociar con un tramposo reincidente! Cómo legitimar la farsa electoral! La lucha por el revocatorio le dio una bandera a la oposición, pero someternos a las horcas caudinas del C.N.E. legitimaría al chavismo. Hay que estar dispuesto hasta a renunciar a las elecciones regionales! Presenten sus renuncias en blanco los candidatos a gobernador! Provoquemos la crisis, y cuando Chávez pierda así la hoja de parra democrática, internacionalmente quede al descubierto, la crisis se agravará hasta límites tales que accederá a celebrar elecciones, o lo tirarán un día por la ventana a la calle. Por su parte Chávez cuida al ejército más que nunca, como lo demostró en su cadena el pasado miércoles: cultiva a los soldados, advierte que los traidores que tengan un poco de dignidad imiten a Judas y se ahorquen de un pino tropical. ¿Cuáles traidores? ¿Los militares del 11 de abril, u otros? Qué difícil es ser oficial hoy en el ejército venezolano! ¿Cómo dormir tranquilo? Porque la próxima vez el enfrentamiento entre los militares se resolverá a plomo grueso.
A los deslegitimadores los partidarios de la guerra prolongada les contestan que hay que luchar por cada centímetro de terreno, no ceder ninguna trinchera, abroquelarse en las gobernaciones y municipios en manos de la oposición, y si hay trampa en las elecciones regionales pelear en las mesas, la calle, el C.N.E. No ceder nunca, hasta socavar políticamente al régimen.
¿Quién tiene la razón? Los deslegitimadores, o los otros. La Coordinadora puede reventar. Según una última encuesta la gente quiere votar y no le gustan barricadas por la calle. Por eso Chávez sueña con precipitar a la oposición a la violencia, sabe que aparte de una minoría el resto del país no secundará tales tácticas. ¿En la historia no son las vanguardias, las minorías, las que marcan el camino? En 1917 y en 1989.
Los deslegitimadores apuestan a ahondar la crisis, enseriar a la oposición, poner las cartas sobre la mesa, desenmascarar a los que defienden su pedacito de espacio.
La oposición se aproxima a una gran victoria. O a un gran descalabro. Quizá vivamos días decisivos, que demuestren la madera de nuestros líderes, los que curiosamente cuando la candela aprieta, hay que dar la cara, se pierden. éltimamente por la Coordinadora declaran los sargentos y los tenientes.
En política hay que definirse, apostar, para ganarse el respeto de la gente.
De un lado están Proyecto Venezuela, Primero Justicia y Causa R; del otro A.D., Copei, el M.A.S., y varios minipartidos. Los ultra y los sensatos, o los colaboracionistas y los éticos.
Se hace de noche, el reloj no marca las horas.
Yo no sé nada. Dicen que hay intranquilidad en los cuarteles. De tantas mordidas de ese perro ando cojo.
FAUSTO MASÓ
Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 18, 2004 10:52 PM