Abril 18, 2004

CUATRO CUARTETOS DE REALIDAD EN VENEZUELA

Los hombres no soportan un pedazo de realidad. Sobre todo los venezolanos. Esa debe ser la razón por la cual tanto tiempo nos pasamos hablando de las glorias históricas, de los héroes antiguos, de los padres de la patria, de los constructores de la democracia, de los árbitros de la legalidad, de los valientes, de los patriotas, hasta de las madres abnegadas, sobre todo los 31 de diciembre. Y el caso es que ya no nos queda tiempo para el sueño de cambio. En cuatro meses más no habrá manera de disimular que no se puede sacar a Chávez por la vías legales antes de que culmine el período que logró extender, que no habrá posibilidad de negociar más nada desde la Coordinadora, a menos que invente un plan C, porque sus enviados no podrán seguir jugando a convencer al Presidente del Consejo Nacional Electoral y a sus correligionarios dentro de la directiva, ni a conseguir los votos en la Sala Plena del Supremo para defender las firmas del revocatorio presidencial.


Al gobierno le queda poco tiempo también para seguir fingiendo su naturaleza democrática, siendo evidente ya su desespero. Se le va el embajador ante la ONU. Al Banco del Pueblo y al de la Mujer no le paga nadie, ya que tienen 37% de su cartera de créditos vencida. La lata de atún mediana pasó de un solo trancazo de 900 a 2500 Bs. y sigue subiendo, como el queso, la harina pan, el arroz, la pasta, la leche y el café. Cuando se encuentran las sardinas enlatadas es porque a Mercal no le dio la gana de acapararlas esa semana. Ya los encapuchados de la UCV no tiran piedras sino se baten a tiros en la tierra de nadie, atrapando en la muerte a los tontos. Los parlamentarios, los empleados del gobierno mejor pagados, pasaron una noche y una madrugada para aprobar sólo 4 artículos de la ley del TSJ. Allí se registraron hospitalizaciones por súbitas alzas de tensión. El gobierno saca y saca plata para pagar a su gente, en la milicia, en las misiones, sin saber que muchos agarran y agarran pero están convencidos de votar en su contra si tienen la oportunidad. Los invasores de edificios se baten entre sí a ver quién se roba más apartamentos y tiran los cadáveres, sus daños colaterales, en las autopistas. Los hacendados han decidido caerle a tiros a los invasores en vez de llamar a la Guardia Nacional. Más daños colaterales.

No hay pues, quién lleve máscaras que no esté comprando pegaloca, porque se les están cayendo solitas. Hasta los aliados internacionales. La ONU condena a Cuba por violación a los derechos humanos y el célebre eje Brasil - Argentina- Venezuela., no funciona. Brasil y Argentina se abstuvieron (Venezuela no forma parte de la comisión este año) Kirchner y Lula como que no siguen al pie de la letra las instrucciones castrochavistas. Han debido votar en contra, con Burkina Faso y China.

Los engañados de la tierra, los venezolanos que seguimos creyendo en que un día tendremos un país civilizado, nos tragamos a medias las engañifas de nuestros tirios y troyanos. En el país siguen pasando trabajo los 20.000 trabajadores petroleros y sus familias, los maestros botados, los integrantes de las misiones del gobierno, que se calan los retardos y las miserias que le pagan (qué difícil es sobrevivir con 250.000 bolívares en un país donde la cesta básica va por el doble). La devaluación es de 500% y la pobreza crítica aborda 60%. Los estudiantes de la Bolivariana, a quienes todavía no les sale aprobado el pénsum pero que sí tienen que cumplir con la asistencia a los mítines del líder del proceso, los desempleados, los perseguidos, los presos políticos de la última manifestación y los periodistas acusados de protagonizar la campaña mediática, seguimos oyendo con una rabia sorda los despropósitos del comandante, sufriendo las equivocaciones de quienes se llaman nuestros líderes, la desvergüenza de estos árbitros electorales y magistrados que no les da pena exponer sus apetencias y alineaciones groseras.

El pueblo sin cabeza y sin ojos tiene la posibilidad en el futuro (que es presente ya) de convencerse de su realidad y defenderse de las consecuencias del estallido. O someterse a ser un daño colateral.

LUCY GOMEZ

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 18, 2004 11:02 PM
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