Abril 19, 2004

AL TANTO: DIVIDIDOS

Ya se ha dicho en innumerables oportunidades y es la táctica más usada, "divide y vencerás". Por eso, no resulta di fícil imaginarse a Chávez gozando un puyero, mientras disfruta de palanganas de dulce de lechosa al lograr que dentro de la misma oposición se acusen mutuamente de colaboracionistas y extremistas. Allí está su principalísima victoria. Una oposición tácitamente dividida para lo que venga, bien sea elecciones regionales o desobediencia civil, o ambas inclusive, porque en medio de esta incertidumbre continuada no es de extrañar que unos decidan jugar las reglas de juego del árbitro cuestionado agotando los espejismos electorales, mientras otros se acogen al artículo 350 de la Constitución que si no se planifica bien y no tiene la fuerza de la convicción total, quede a mitad de camino. En definitiva la nada, la pérdida, el fracaso de unos y de los otros, o lo que es lo mismo, de todos.

Obviamente resulta ingenuo pensar en el tubo ideológico, en el uniformar todos los criterios, pero qué tal si unos y otros ponen la oreja en la calle, tal vez así encontrarán la brújula que se les perdió en medio de sus propias convicciones o intereses.

Y ¿qué dice la gente? En los programas de opinión (en los que no hay laboratorios), en el metro, en los mercados, en los sitios públicos en los que todavía se puede hablar sin que te miren feo o te sientas amenazado, eso que califican como el soberano lo que quiere es que se termine esto y en eso de esto se incluye desde la difícil situación económica hasta ese no saber qué va a pasar mañana. Que se acaben los insultos, la peleadera, que la FAN sea lo que siempre fue, que en nuestro país no se hable de torturados, desaparecidos, presos políticos, que no exista el riesgo de la imposición de un modelo como el cubano y, por sobre todas las cosas, que funcione el Estado, que se rescaten las instituciones, que para hacer honor a la verdad, siempre funcionaron medio chucutas, pero a media máquina representaban unos organismos a los cuales recurrir. No como ahora, que nos encontramos en total indefensión y desamparo.

La gente no quiere violencia sin sentido, tampoco golpecitos erráticos como la Carmonada; la gente quiere referendo (o tendríamos que decir quería) pero como posibilidad cierta, no como un futurible que pueda matar el arrojo del único resquicio de legalidad de estos días, la decisión de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia.

Esta será una semana definitiva. En estos días se medirá si la Sala Electoral estará dispuesta a llegar hasta el final, para ello cuenta con el apoyo de la gente, se conocerá si se negoció correctamente o volvieron a comprar imposibles al precio de certezas, pero, sobre todo, nos jugaremos el futuro al evidenciarse lo que en el fondo intuimos, que el verdadero triunfo de Chávez no fue sólo el impedir la realización del referendo, sino básicamente el haber dividido a la oposición.

MARÍA ISABEL PÁRRAGA


Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 19, 2004 01:04 PM
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