La solicitud del Senado colombiano a la OEA de que se aplique la Carta Democrática en Venezuela debe entenderse como el inicio de la etapa de internacionalización de la revolución bolivariana de Chávez, caracterizada por el establecimiento liberal-conservador en términos de potencial conflicto armado entre Venezuela y Colombia. Los parlamentarios que respaldaron el documento de condena a Chávez saben que para la revolución no vale el papel democrático-representativo de la OEA. Por eso, en declaraciones otorgadas a Roberto Giusti y publicadas en El Universal del pasado domingo, Enrique Gómez Hurtado, el senador que impulsó la firma de la petición a la OEA, reconoce que "quedaba este recurso para ver si la Carta Democrática es un poema, letra muerta o si sirve para algo", además de admitir que el compromiso interamericano del 11-S tiene "muy poca capacidad coercitiva". Esto es, el desarrollo de la revolución bolivariana es interpretado por la dirigencia tradicional colombiana como una amenaza final de confrontación de mediana intensidad, donde las Fuerzas Armadas de Colombia y Venezuela serían, en algún momento, protagonistas principales.
La declaración del senador demócrata estadounidense Bill Nelson al Miami Herald, afirmando que el gobierno de Chávez, además de bloquear el referéndum exigido por la oposición y crear un mercado negro de pasaportes que "puede terminar en manos de terroristas", ayuda a la guerrilla colombiana, coincide con la convicción de los senadores colombianos. Según Nelson, de llegar John Kerry a la Casa Blanca, su posición frente a Venezuela sería exactamente la manifestada a través de su página web (imputación a Chávez de colaborar con la guerrilla colombiana, fomentar la inestabilidad en la región andina y bloquear el Referéndum revocatorio). Los demócratas parecen haber definido hacia Chávez una línea política más dura que la de los republicanos y otorgan luz verde, en la práctica, a determinadas acciones que pueda adelantar el gobierno de Bush.
En realidad, la posición del eje Estados Unidos-Colombia, expresada a través del Plan Colombia, fue actualizada y ampliada tiempo atrás. Estudios como Política de Estados Unidos con respecto a la Región Andina, del Departamento de Estado (2001), El Conflicto, callejón con salida (Informe Nacional de Desarrollo Humano para Colombia, elaborado según los criterios del PNUD, El Malpensante, Bogotá, 2003), y Andes 2020: una nueva estrategia para los retos de Colombia y la región, análisis del Consejo de Relaciones Exteriores fechado en el año 2004 (htpp://www.cfr.org.org) coinciden en que el fracaso del Plan Colombia en su lucha contra el narcotráfico y contra la insurgencia colombiana es garantía de inestabilidad en la región andina. A ese factor se le suma la consolidación y expansión de la revolución bolivariana venezolana, que ha declarado abiertamente su aspiración de convertirse en revolución continental. Solamente el empantanamiento de Estados Unidos en la Guerra de Irak y su dependencia del abastecimiento petrolero venezolano, han frenado el empuje bélico colombiano hacia la frontera con Venezuela (fase 3 del Plan Colombia). Pero ya el Departamento de Energía buscó otros suplidores, previendo el escenario de una situación irregular en la región andina.
El Plan Venezuela ha comenzado.
ALBERTO GARRIDO
Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 20, 2004 09:29 PMlo que diga el oligarca senado colomiano no representa el sentir de nuestro pueblo.
ademas hay que rescatar que algunos congresistas serios ya se declararon en contra de semejante desproposito, que fue aprobado en un dia de discucion de algo de tramite por lo que habia poca asistencia y ademas a pupitraso, osea al ojimetro, o al oidimetro si se quiere.