El gobernador del estado Bolívar, Antonio Rojas Suárez, al informar sobre el secuestro del helicóptero de la policía de esa entidad, denunció el desmantelamiento del comando antisecuestro y extorsión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, lo cual ha hecho resurgir este delito en que estarían participando guerrilleros colombianos y un nuevo grupo que se identifica con las iniciales FBL, cuyos grafitos aparecen en las paredes de casas y edificios de esa región. FBL significa Frente Bolivariano de Liberación.
En rueda de prensa efectuada en Puerto Ordaz, el mandatario manifestó que la gobernación está operando como cuerpo de seguridad, prácticamente, solo y en tal sentido el combate librado contra el secuestro ha contado con algunos funcionarios del CICPC que han quedado después de la purga efectuada en ese organismo.
“No hemos podido trabajar mancomunadamente”, confesó al referirse al esfuerzo que es necesario hacer para proteger la ciudadanía con el fin de combatir el delito cada vez más creciente. “Nunca hemos escuchado una palabra del gobierno nacional que hable de la inseguridad y pareciera que la inseguridad no existe en Venezuela”.
“Creo que en Venezuela jamás habíamos llegado a unos niveles de inseguridad como los que hemos visto hasta el día de hoy”, afirmó. “Nadie escapa al delito y está exento de que lo puedan agredir o ser blanco de algún acto delictivo, porque si hacemos una especie de encuesta y le preguntamos a nuestros amigos si han sido atracados o ha sido víctima de cualquier delito, tendremos resultados muy altos; pero, no hemos visto ninguna respuesta contundente por parte del gobierno”.
“Me he caracterizado por ser una persona seria”, confió al reiterar que “en Venezuela están operando abiertamente los grupos armados de Colombia y lo hacen con la anuencia y la buena pro del propio gobierno.
“Es por todos conocidos las relaciones y las vinculaciones que existen (con esos grupos) y sobre todo que esto se ha convertido como una zona de alivio para esos cuerpos armados.
“Lo peor es que se está armando y se ha venido procreando en los últimos años, una especie de grupos armados en Venezuela, los cuales deberían ser investigados por los organismos del Estado y perseguidos por el ejército nacional”.
Pero, observó, “como se ha dicho que esta es una revolución armada, por supuesto, se hayan dedicado a armar a estos grupos paramilitares y grupos subversivos”. La guerrilla que opera en el país, indicó el gobernador Rojas Suárez, ha secuestrado a personas del municipio Bolívar y en toda Venezuela y los rescates se negocian en la capital de la República, subrayó.
“Esos comandantes guerrilleros, que andan impecablemente bien vestidos, son los que negocian los pagos de secuestros y de las “vacunas” a sus víctimas”, añadió.
El gobernador manifestó que el secuestro del helicóptero por parte de elementos armados no va a intimidar al gobierno de Bolívar.
Aún más, reveló que el gobierno nacional ha dejado desmantelar la red de radares en todo el país y apenas está en funcionamiento el de Mene Mauroa, en el estado Falcón.
En caso de que se produjera la destrucción del Guri como consecuencia de un bombardeo, se sabría del suceso cuando el agua esté arrasando el estado.
En torno al secuestro del helicóptero se logró conocer que se trata del aparato identificado como Rangel Bell Long, siglas YVCBL8, perteneciente a la policía de Bolívar.
El grupo armado secuestró el domingo, a las nueve de la mañana, al piloto Carlos Alfonso Guzmán en el sector La Sabanita, de Ciudad Bolívar, y luego de ser sometido con las armas y bajo la amenaza de que si cooperaba su familia, residenciada en Maracay, sería asesinada, fue llevado hasta Ciudad Guayana, distante 120 kilómetros aproximadamente de la capital del estado.
Lo hicieron subir al aparato, que tenía 600 litros de combustible suficientes para volar dos horas aunque la autonomía de vuelo del mismo es de tres horas y media, hasta un sector de El Tigre, conocido Coloradito, donde existe una plantación de pinos.
Allí lo dejaron abandonado, mientras un piloto con la cara oculta tras un pasamontañas, subió al helicóptero, cuyo paradero se desconoce.
El valor de la nave es de un millón de dólares y se estima que los secuestradores hayan tenido muy buena información, por cuanto apenas acababa de ser sometida a mantenimiento en Puerto Ordaz.
Fuente: Pacífico Sánchez
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