Abril 22, 2004

... EXTRA, EXTRA ¡ASALTAN AL PAÍS!

Crisis de hombres, fue una lapidaria expresión del general Eleazar López Contreras pronunciada el año de 1936 cuando interrumpiera a la vida pública la llamada generación de 1928 y fuera estremecido el país con la huelga del 14 de febrero del mismo año, liderada entre otros, por el joven tribuno Jovito Villalba y cuyos reclamos fueron escuchados en su oportunidad. Fue un tanto injusto entonces, aquella expresión dirigida a unos jóvenes, hechos hombres que se templaron entre la dictadura de Juan Vicente Gómez, para 1928 y su muerte el año de 1935. Rómulo Betancourt sería el más destaco exponente de esa Venezuela pre democrática, donde jugarían papel importante, figuras como Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Miguel Otro Silva, Gustavo y Eduardo Machado que coparan la escena política de siglo XX. De allí a preguntarnos ¿Donde están ahora, los sustitutos de aquellos prohombres? ¿Cual es la hombría de bien de Claudio Fermín, al que solo le falta competir o aspirar por el Mister Venezuela? ¿Cual es la hombría de bien de Francisco Arias Cárdenas, arrastrándose a Chávez?

“Divide y reinaras” es la más influyente expresión de Maquiavelo para los políticos sin escrúpulos y al inicio de nuestra era republicana predominará sobre

la Gran Colombia que sucumbió ante la ambición comenzando el asalto al poder de la nación, lamentablemente abanderado por los militares de altas bajas insignias. Ello no es un decir y al ejemplo de Santander y Paéz para 1830, fue secundado por los Monagas, Guzmanes, Castros y Gómez, los Pérez Jiménez y Chávez Frías, como el prototipo de ese asalto al poder, con la agravante, para éste último, que aquellos lo hicieron con el machete, trabucos y repartiendo haciendas, mientras éste, cobardemente fracasado por la armas, lo tomó por el voto ingenuo de un pueblo hastiado del civilismo democrático, que había sido presa de la corrupción y hoy mil veces peor que sus antecesores, aspira imponer una autocracia corrompida y fascista, gracias al aprovechamiento de una oposición que recibe prebendas y que solo quiere cuotas de poder, esperando mejores tiempos.

“El que calla otorga” es un viejo axioma jurídico que se evidencia en Venezuela, con una vigente expresión del doctor Oswaldo Alvarez Paz “Donde hay un adeco corrupto hay un copeyano cómplice o viceversa”. Ante ello fue, que el pueblo votó por Hugo Chavez. Resulta que hoy no sólo la corrupción campea en un limbo de impunidad, sino que sobre la base de corromper y corromperse esta la base de mantenimiento del gobierno chavista. Para ello, fue necesario corromper a la Fuerza Armada Nacional y a los Poderes Públicos de la República. El primero de ellos, la Asamblea Nacional modelo de ineficacia y hasta falta de imaginación, con puntuales excepciones, donde lo importante es cobrar los fabulosos sueldos de cada diputados, sumados a bonos especiales. Nunca como antes, Venezuela tuvo tan mediocre representación nacional. Allí conviven, quienes hacen mayoría, en la hoy Descoordinadora Democrática

Luego seria el Poder Judicial, representado en el Tribunal Supremo de Justicia, conformado por unos abogados, cuya primera decisión fue, obviar la condición de doctores en derecho para ejercer el cargo, que se exigía por razones profesionales y éticas y designados de acuerdo al número de votos existentes en la Asamblea Nacional y en pago, al empresario de seguros que sufragó la campaña del teniente coronel Chávez Frías. Esos mismos magistrados, con honorables exeepciones, dictan las pautas de la involución del derecho y así, como de un plumazo designaron al Consejo Electoral Nacional, borraron el precepto constitucional y norma universal, de qué... todo ciudadano se presume inocente salvo prueba en contrario.

El Poder Ciudadano, bautizado en la pila bautismal de la Asamblea Nacional, con los votos de quienes la integran, designaron a sus integrantes bajo el imponente calificativo de “Poder Moral de la República” cuyos miembros: El Contralor, no se controla ni él, en sus parrandas. El Fiscal, especie de diente roto, del cuento de Pedro Emilio Coll y el Defensor del Pueblo, que luce como pena ajena y maloliente.

¿Puede entonces, un país desarrollarse en democracia y cultivar valores con la dirigencia política, jurídica y militar que sobrevive al juego de Chávez Frías? ¿Es que acaso, esa dirigencia no conocía la hoja de vida de quienes integrarían esos poderes? ¿Qué se esconde de los acuerdos de algunos dirigentes políticos con el Vicepresidente de la República y el ciudadano Luis Miquilena, que no pueda saber, ese joven, señora o anciano que acude al llamado de las marchas donde caen asesinados por la Guardia Nacional o los Círculos Bolivarianos?

Entre cielo y tierra no hay nada oculto, escuche decir de mi madre cuando era muchacho y mientras no se actúe con la verdad por delante, un mínimo sentido de oportunidades y un estado de conciencia, éticamente blindado, el país será lo que quieran las bandas políticas de la oposición y del gobierno, quien entre ellos mismos y entre si mismos, se pelean el momento para el asalto al poder. No tiene sentido histórico el espectáculo dado por ser: Gobernador, alcalde, diputados y concejales. No importó si se fue, o es corrupto de la cuarta o de la quinta, menos quien sufragará los gastos de la campaña, lo que es suficiente para olvidarse del referéndum revocatorio que es el reto moral para la mayoría de los venezolanos que no queremos, ni el regreso al pasado tampoco continuidad con esa locura hambrienta de poder, dopada de odios y un afán de enriquecimiento, sin importarle la suerte de sus propios descendientes y menos aún cuando la Sala Electoral del tribunal Supremo de Justicia a sentenciado a derecho.

Cuentan, que la heroína Luisa Cáceres de Arismendi, fue conminada a una delación para salvar a su esposo y la respuesta lo dice todo: “Sin patria no quiero esposo” pues bien, sin revocatorio, no tiene sentido el resto de las elecciones pautadas, menos con ese Consejo Nacional Electoral y la empresa chimba, que contabilizaría los resultados y registrada con 60.000 dólares, para contratar por 87 millones de dólares lo que es de lógica pensa, que al más alto nivel se repartirán cuotas de poder que prolongarían el gobierno de Chávez y la debaqle del país, aparentemente hasta el 2006, si es que gracias a Dios, ha desaparecido buena parte de esa dirigencia actual, tanto del gobierno como de la oposición y que Dios, nos agarre confesados.

Crisis de hombres, fue una lapidaria expresión del general Eleazar López Contreras pronunciada el año de 1936 cuando interrumpiera a la vida pública la llamada generación de 1928 y fuera estremecido el país con la huelga del 14 de febrero del mismo año, liderada entre otros, por el joven tribuno Jovito Villalba y cuyos reclamos fueron escuchados en su oportunidad. Fue un tanto injusto entonces, aquella expresión dirigida a unos jóvenes, hechos hombres que se templaron entre la dictadura de Juan Vicente Gómez, para 1928 y su muerte el año de 1935. Rómulo Betancourt sería el más destaco exponente de esa Venezuela pre democrática, donde jugarían papel importante, figuras como Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Miguel Otro Silva, Gustavo y Eduardo Machado que coparan la escena política de siglo XX. De allí a preguntarnos ¿Donde están ahora, los sustitutos de aquellos prohombres? ¿Cual es la hombría de bien de Claudio Fermín, al que solo le falta competir o aspirar por el Mister Venezuela? ¿Cual es la hombría de bien de Francisco Arias Cárdenas, arrastrándose a Chávez?

Contra ese liderazgo llamó a la abstención, en esta farsa electoral que pretende asaltar al país.


Jorge Ramos Guerra
ardi@cantv.net

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 22, 2004 08:51 PM
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