Es oportuno retomar el debate sobre los partidos que merecen los venezolanos, sobre soluciones a los problemas del país, sobre cómo llegar a ese ciudadano que aún cree en Chávez como el Mesías. Si el debate no se retoma, es probable que la salida de Chávez nos tome por sorpresa como el 11 de abril de 2002 y cometamos errores nuevos, que serán terminales para la democracia venezolana. Salgamos de Chávez, pero discutamos qué le ofreceremos al país luego de concretada esa meta. El debate nos permitirá soñar con el país que nos merecemos, y que sólo lo pueden ofrecer dirigentes capacitados y modelos políticos adecuados a las exigencias del mundo moderno...
Cuando el discurso político imperante en Venezuela habla de la crisis, olvida muchos elementos que vale la pena analizar, entre los cuales está la calidad y el nivel del debate político que se vive en la nación. ¿Se debaten cosas importantes en la Venezuela actual?
Creo que no. El debate actual sólo se limita a la salida de Chávez, cuestión que es de suma importancia para el futuro del país. Salir de Chávez es la prioridad, y como tal ha venido arropando otros temas de enorme importancia para el ciudadano. Chávez es una enfermedad que se comenzará a curar con el Referendo Revocatorio (RR).
Pero más allá de la infección que representan Chávez y su revolución para la salud venezolana, hay heridas que necesariamente no sanarán con la realización del RR. Acaso el chavismo desaparecerá. Será que se solucionarán los problemas que afectan a millones de venezolanos y que Chávez despiadadamente a mal utilizado en su discurso para engañar.
La ausencia de debates enriquecedores para el colectivo venezolano se hace más notorio en la actualidad, pero es un problema que viene avanzando a la par de la pérdida de identidad de los partidos políticos que se dejaron abrazar por el poder y las ambiciones, dejando de lado la formación de su dirigencia y la discusión abierta y franca sobre los males del Estado venezolano.
Qué tiempos aquellos cuando en Copei discutíamos sobre como concretar en Venezuela la doctrina socialcristiana de justicia y equidad social. Cuando nos formaron maestros como Arístides Calvani, quien creía en la democracia cristiana como el modelo político que pudiera transformar al ciudadano.
¿Desde hace cuántos años los partidos dejaron de formar a sus dirigentes? Creo que nadie sabe ubicar ese hito en la historia democrática reciente. Pero lo notorio y grave es que el poder acabó con el debate político fructífero, abierto, amplio y participativo en los partidos y fuera de ellos. Antes el diálogo se caracterizaba por ser dominado por grandes oradores con formación integral, como ocurría en las elecciones universitarias, pero ahora a los protagonistas políticos los han sustituido por grandes bandas musicales.
Como consecuencia de esa falta de debate y formación, nacieron partidos como el MVR, el PPT, Un Nuevo Tiempo y Abriendo Caminos que no tienen ideología, ni formación y mucho menos debate interno. Quienes militan en posiciones dirigenciales desconocen la fibra interna de esos partidos y sólo prestan atención al enriquecimiento como chantaje que el poder le ofrece.
Es oportuno retomar el debate sobre los partidos que merecen los venezolanos, sobre soluciones a los problemas del país, sobre cómo llegar a ese ciudadano que aún cree en Chávez como el Mesías. Si el debate no se retoma, es probable que la salida de Chávez nos tome por sorpresa como el 11 de abril de 2002 y cometamos errores nuevos, que serán terminales para la democracia venezolana. Salgamos de Chávez, pero discutamos qué le ofreceremos al país luego de concretada esa meta. El debate nos permitirá soñar con el país que nos merecemos, y que sólo lo pueden ofrecer dirigentes capacitados y modelos políticos adecuados a las exigencias del mundo moderno...
Carlos Alaimo /Médico-empresario /calaimo@cantv.net
Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 22, 2004 08:58 PM