Hágase una pregunta en materia política. Alguna de las que atormentan nuestro día a día. Ande atrévase, formúlela. Una cualquiera... algo así como: "¿habrá referendo revocatorio?" o ¿nos volverán a vacilar en los reparos como hicieron en el Reafirmazo? O tal vez algo más denso y arriesgado como ¿cuál es el enemigo?, ¿hay pactos tras bastidores?, ¿en verdad hay quien está jugando en contra del referendo dentro de la oposición?, ¿será cierto que para algunos el verdadero objetivo está en las elecciones regionales?, ¿será verdad que dentro de la dirigencia ya hay más de uno que asume la tesis de Chávez hasta el 2006 o más, siempre y cuando "respetes mi parcela"? ¿Se dividirá la oposición? ¿Asumirá Chávez el control total? Si se trata de interrogantes, tenemos "todas las barajitas", lo malo es que no podemos intercambiarlas porque todos las tenemos repetidas. Son las mismas. Nuestras dudas y angustias son iguales.
La incertidumbre es general y así no se puede. Lo peor es que en medio de tanto "no saber" siempre esperamos que sea el otro el que reaccione. Los dirigentes, el Gobierno, la Coordinadora, los parlamentarios, la Sala Electoral, el CNE...
Lo cierto es que obviamente el régimen siempre actúa a su favor y el resto o agota el tiempo en sus propios cálculos o como decía la vieja guaracha "los agarra el computador", dejando pasar el momento justo para la acción. Nos pasó con la decisión del CNE, luego con la sentencia de la Sala Electoral a la que ciertamente no se le dio el apoyo debido, luego con los "retruques" rebuscados de la Sala Constitucional que ha dado su golpe a cuenta gotas al Estado de Derecho y todo sereno, posteriormente con la Ley del TSJ que tiene el acelerador al fondo en la Asamblea sentenciando aquello de la separación de poderes... Todo apunta hacia el "control total" del régimen y, paradójicamente, todo está aparentemente sereno. Pasmosamente normal...
Es como si un virus de "conformismo generalizado" nos hubiese invadido, imposibilitando imaginarnos un país sin Chávez. Asumiendo que nos tomamos un tranquilizante de esos "tumbacaballos" que nos hará imposible despertarnos a tiempo de esta pesadilla.
Ese es el clima que hay para los llamados "reparos" . Si éstos son buenos, son malos, son necesarios o ineludibles es materia discutible. Pero lo que más preocupa es el dato según el cual para asegurar el revocatorio se requiere la ratificación de 65 por ciento de las firmas. La pregunta obvia es ¿hay un estado emocional propicio?, ¿hay entusiasmo? ¿hay ganas de hacerlo? Todo hace pensar que las marchas y contramarchas de la dirigencia opositora han, cuando menos, confundido a la colectividad. Eso sin contar con la desconfianza que existe de parte y parte por aquello de las agendas ocultas. La única manera de atenuar esta "sospecha generalizada" es ratificando una decisión común, un solo propósito, sea cual sea. Esto luce difícil. Esta semana sabremos sin nos hundimos en la profunda depresión de una oposición dividida en su propia miopía o existe alguna posibilidad de "salir de esto", unidos, eso sí.
MARÍA ISABEL PÁRRAGA
Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 26, 2004 12:04 PM