Tal vez lo que m´sd indigna frente a todas las atrocidades que estamos viviendo en Venezuela es esa actitud de elevar los hombros y decir: ¿y qué podemos hacer? de parte de los representantes de nuestras instituciones que creen que estar apegados a la norma es decir SI o guardar silencio. Los soldados quemados en el Zulia fueron víctimas en un principio de las manos asesinas de quienes les prendieron fuego, pero luego han sido víctimas de quienes no han acelerado las investigaciones, de quienes los trasladaron a escondidas a hospitales en Caracas, de quienes han tratado de silenciar a sus familiares, de quienes desde el Poder Judicial no han levantado la voz para gritar para que se haga justicia. ¿Dónde está el mínimo sentido de decencia humana que tenemos derecho a exigir de nuestros funcionarios públicos tanto en el campo civil como en el militar? La respuesta no puede ser "Es que están muy presionados y muy vigilados" ¡Caramba! (por no decir una palabrota) ¡Presionados y vigilados estamos todos! ¿Cómo es eso de que hay que apoyar la sentencia de la Sala Electoral del TSJ? Los primeros que deben respetar y hacer acatar la sentencia de esa importante Sala son los miembros de la misma Sala. Hace más de una semana que dijeron de manera muy firme que los miembros del CNE tenían cinco días para cumplir la sentencia, y de esa fecha límite, hasta el momento de escribir este artículo, ya ha transcurrido más de una semana ¿Y entonces? La excusa es que están muy deprimidos y necesitan apoyo. Magistrados del TSJ ¿necesitan apoyo? ¿Qué es esto, un concurso de popularidad? Hay cosas que hay que hacer porque se tienen que hacer. Hay posiciones que se tienen que tomar para poder seguir viviendo en paz con la conciencia, se tenga apoyo o no, sean gratas a la mayoría o no, gusten o no. Los principios son los principios. No se siguen esperando aplausos. El aplauso o el cacerolazo vienen de adentro. Sabemos que la postura asumida por la Sala Electoral ha sido valiente al decir la verdad y tratar de hacer justicia en un país donde ambos conceptos son despreciados por quienes detentan el poder. Sin embargo, parece que ese primer paso está a la espera del segundo, y el tercero y el cuarto, todos los necesarios hasta llegar al final... pero en paz.
UNAI AMENABAR
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