Abril 28, 2004

REVOLUCIÓN O DEMOCRACIA

La expresión "respeto a la democracia" se ha convertido en el comodín de quienes representan o ejercen el gobierno en Venezuela. Es lamentable que detrás del uso que, estos personajes, le dan a esta expresión no exista intención alguna por practicarla sino que se invoca sólo cuando es conveniente a los intereses o a las necesidades de la autodenominada revolución, caracterizada por una orientación autoritaria que ejerce el poder por vía de la fuerza y de la intimidación.

Tenemos que reconocer que, en Venezuela, la práctica de los principios de la democracia y del respeto al Estado de Derecho quedó en el pasado. El país entró en una nueva era política que algunos analistas y autores han denominado "dictadura constitucional" y que simplemente consiste en el ejercicio del poder mediante la manipulación amañada de principios consagrados en la Carta Fundamental y el resto del ordenamiento jurídico, cada vez que la circunstancia así lo requiera.

Ya no hay caretas, ahora los funcionarios y representantes oficialistas en los diferentes poderes públicos actúan con un cinismo desvergonzado que se ampara tras la capacidad para el ejercicio de la fuerza y la violencia que se les ofrece desde el Poder Ejecutivo. Para reforzar este comportamiento, el Poder Ejecutivo cada día ejecuta más demostraciones sobre su seria disposición para apoyar, defender, proteger y recompensar a todos aquellos que ejecuten acciones para mantenerles en el poder por cualquier vía.

Dicho esto ¿dónde queda el respeto a la Democracia?, y ¿cómo hacemos para garantizar ese respeto?

Pues bien, por una parte la comunidad internacional ha dado señales de serias dudas sobre el carácter democrático del régimen de gobierno venezolano, muy a pesar de la costosa y extensiva campaña internacional emprendida para tratar de justificar su teoría mediante la cual se hace la víctima de un supuesto "fascismo" o "golpismo" que pretende derrocarlo. De tal manera que, para este momento, ya son varios los países que están considerando al gobierno venezolano como una amenaza para la democracia y la estabilidad política en América Latina y el Caribe. Así pues, las propias prácticas del gobierno han abierto las puertas para que los venezolanos puedan formalizar el apoyo y el respaldo político internacional necesario para emprender la defensa de la democracia.

Por otra parte, en el orden interno, será necesario definir una estrategia que permita aglutinar e imponer la voluntad de esa mayoría que está dispuesta a defender la democracia. Para hacerlo posible será necesario el sacrificio de algunos intereses de personas y de partidos políticos y aún así el camino no será fácil y el costo del éxito será elevado.

Si se emprende este camino, la revolución habrá triunfado sobre la democracia.

GUAICAIPURO LAMEDA MONTERO
g_lameda@hotmail.com

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 28, 2004 07:47 PM
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