¿A quién ha beneficiado más la Revolución Bonita, a usted que debe estar apretado de real o a Cuba que nos adeuda cerca de mil millones de dólares en petróleo y cuyos médicos y entrenadores le roban empleo a profesionales venezolanos? ¿Al Municipio Libertador que tiene más huecos que un queso palmita o a la Alcaldía de La Paz, Bolivia (¿Recuerdan el Sierra Nevada?) a la cual le donaremos un millón de dólares en asfalto? ¿A los vivos o a los muertos?
Hablemos de números y resultados. ¿A quién no le perjudica la devaluación del Bolívar cuando casi todo acá es importando o tiene un alto componente extranjero? Cuando se inició la Revolución Bonita la divisa estaba exactamente en Bs. 566 por dólar, según informa la página web del Banco Central de Venezuela. Desde entonces la moneda se ha devaluado más del 530% para ubicarse la semana pasada sobre los Bs. 3.000, de acuerdo al cambio alcanzado por los Bonos del Estado. Nada de mercado negro, esto es muy oficial. Es decir, un par de pantalones que le costara a usted o a cualquier importador US$30 en enero de 1999, es decir, menos de Bs. 17.000, hoy le costará la bicoca de Bs. 90.000. Ni hablar de un carrito familiar que ahora vale Bs. 17 millones, o de un pasaje a Miami que cuesta casi un millón de bolívares. ¡Un cafecito cuesta mil bolos! ¿Quién puede con eso?
¿Somos más o menos pobres? El número de hogares que vive en la pobreza en Venezuela no superaba el 40% en 1999, para el 2002 ya rayaba el 50% y al cierre del 2003 superaba el 55%, según las cifras del muy oficial INE que aún algún maquillaje toleran. Un tercio de la población se encuentra hoy en pobreza extrema, es decir, no ganan ni para comer. Basta pasear por las autopistas para ver el creciente número de indigentes, o visitar nuestras ciudades para observar las invasiones y la avasallante ranchificación del país. Nos hemos pauperizado más que empobrecido. Nada de pobres y dignos. ¡Nos estamos arrastrando en un ñoñero!
Además de la quiebra de miles de empresas, el PIB per cápita cae al ritmo de la inflación y la devaluación, casi 12% el año pasado nada más (Son cifras oficiales. ¿Qué dice usted del suyo?). Con sólo observar los aumentos de precios en los alimentos autorizados la semana pasada por el Ministerio de Producción y Comercio, hasta del 70% en algunos rubros, sabemos que cada vez podremos comer menos y peor. Aún con controles, los aumentos el año pasado superaron el 24%, tras un IPC del 30% en 2002.
¡Pura paja! Así dijo el embajador Shapiro. ¿Dónde están los resultados de la Revolución Bonita? ¿A usted le han beneficiado directamente la misión Barrio Adentro o Ribas, o los planes como el Robinson o el Vuelvan Caras de algún modo que compensen la inflación, la devaluación, el desempleo, la angustia y la criminalidad? Dicen que si seguimos así estaremos comiendo ñoña en el 2021. Es dudoso que alcance la ñoña pa todos.
FRANCISCO J. QUEVEDO
Publicado por Nelson Amaral Duarte em Abril 28, 2004 08:04 PM