Mayo 11, 2004

PENSAR POR ANTECIPADO

En la lucha mundial, por alcanzar la excelencia, Venezuela se encuentra en el sótano del grupo, hacia donde ha estado dirigiéndose desde hace algún tiempo. Los niveles generales de todo, desde educación básica hasta productividad de los trabajadores, desde conocimiento hasta tecnología, y desde estrategias de desarrollo hasta optimismo personal, se encuentran mu? rezagados frente al potencial que tenemos. ¿Qué va a hacer Venezuela al respecto?

Durante diez milenios, la historia humana ha sido una batalla por el conocimiento y contra la ignorancia. La religión, la filosofía, la ciencia y el arte han sido puestos al servicio de ambos desde tiempos inmemoriales, pero la mayor parte de la historia de los humanos, desde que pasaron de 50 millones a seis billones de individuos en el planeta, es abrumadoramente positiva. Hoy hay tanta gente viva como muertos a lo largo de la historia, un testimonio viviente del conocimiento, cooperación y dignidad. Ahora nos horrorizamos por ultrajes contra el cuerpo y el espíritu que apenas unos cientos de años atrás eran lugar común, nada excepcional. Culturas tan distintas como China y Chile, Dubai y Detroit, Venecia y Venezuela, aún pugnan por liberarse de rígidas ideologías, mitologías, jerarquías, estructuras tribales y despotismo. Ningún país o cultura ha alcanzado la verdadera excelencia en esta lucha. América Latina, que carga con el bagaje de la conquista y de una mentalidad estilo "el ganador se lleva todo", "cada quien por su cuenta", ha tenido en esta lucha un desempeño inferior en comparación con otros continentes. Venezuela, pese a todos sus recursos materiales, aún no ha enfrentado este desafío, y mucho menos lo ha superado. Este es el momento de hacerlo.

En los recovecos más profundos de la mente y el carácter venezolanos, se intuye que la política actual, al igual que la de ayer, es realmente superficial. No aborda el problema ni la solución fundamentales que miran de frente a la nación. En Venezuela existe conocimiento para una solución que incluya a todos e impulse a esta nación en una búsqueda cooperativa de la excelencia. Esta búsqueda puede mejorar la nación materialmente, y todos lo saben. Pero el obstáculo no es material: es espiritual. Comienza con el reconocimiento de que en esto todos estamos juntos, no solos; y de que nuestro conocimiento acumulativo, nuestra valentía y nuestro amor no tolerancia ni aceptación, sino amor constituyen la única vía que podemos tomar o quedaremos sumidos en la oscuridad.

MICHAEL ROWAN
mrowan@cantv.net

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Mayo 11, 2004 12:15 PM
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