Mayo 24, 2004

EL ESPÍRITU SUBVERSIVO

Esta semana es crucial para Venezuela. El éxito en los reparos de las solicitudes y la consecuente convocatoria o negativa a ello, del referéndum revocatorio presidencial alimentaran de manera determinante la historia. El espíritu subversivo de Chávez, sus compromisos con el castrismo y la obsesión revolucionaria con relación al continente y al mundo continuaran, suceda lo que suceda en el plano formal. Controlar todo el poder, destruir adversarios y liquidar la disidencia dentro de un “marco legal” fabricado al margen del estado de derecho, han sido condiciones necesarias para avanzar en sus propósitos.

Venezuela esta destruida. Orientada en términos de revolución armada por un hombre que ni quiere, ni puede, ni sabe desenvolverse en los términos formales de la democracia representativa. Al sentir como insuficientes, hasta ahora, los esfuerzos realizados para detenerlo, la sociedad se mueve entre el temor al futuro generado por la incertidumbre y la convicción de estar en el momento preciso para reaccionar definitivamente. En todo esto hay responsabilidades históricas que provocan heridas difíciles de cicatrizar, pero lo cierto es que a todos los demócratas nos afecta la desaparición del pluralismo político y social, de la economía privada y libre, de la educación independiente de orientaciones ideológicas y, por si fuera poco, se consolidan descaradamente y en las narices de todos, las brigadas armadas o círculos de terror, urbanos y rurales, verdadera milicia paralela bajo la dirección de los organismos de seguridad del estado hoy totalmente en manos de la inteligencia cubana. La Fuerza Armada regular esta infiltrada y sus mandos bajo control político y económico. Sin embargo, la disidencia crece y aunque se reducen sus posiciones de mando, sobrepasan en calidad y cantidad a los personalmente subordinados a Chávez. Buena parte de la destrucción se refleja en el escarnio publico al que están sometidos los uniformados.

Pocos se atreven a señalar caminos alternos para salir de la crisis, pero como nadie es indiferente pueden surgir nuevos enfrentamientos entre masas inorgánicas y milicias armadas, civiles y militares. De allí a nuevas y peores masacres solo hay un paso. El ambiente es terrible. La violencia selectiva surte efectos. El miedo y la desconfianza se apodera de las conversaciones rutinarias y se refleja hasta en las miradas y las lealtades. Sin soluciones realistas posibles, como el referéndum revocatorio, caminamos hacia un enfrentamiento que por su violencia puede terminar en una dictadura draconiana o en una detestable tiranía personal. Por estos caminos nos conduce el régimen. Pero este pueblo ejercerá su derecho a la legitima defensa. Nadie en el mundo podrá cuestionarlo. Los políticos siempre preferimos la negociación y el dialogo a la confrontación no pacifica. Pero, subvertido el orden por la autoridad, las emociones callejeras están radicalizadas. Nada será como antes, ni como ahora.

OSWALDO ALVAREZ PAZ
oalvarez@telcel.net.ve

Publicado por Nelson Amaral Duarte em Mayo 24, 2004 10:27 PM
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