Mayo 24, 2004

PUNTO DE VIST@: ¡PROHÍBIDO FALLAR!

Esta semana todos los venezolanos debemos apostar en nuestra victoria sobre esta nauseabunda forma de autoritarismo. Ese triunfo será únicamente posible si el pueblo no retrocede, asume la ofensiva y avanza para realizar su propio fin. Si por el contrario, no asumimos ese combate, si tenemos miedo a la libertad, si vacilamos, nos perderemos inevitablemente en el oscurantismo y estaremos condenados al fracaso como nación.

Hemos sido gobernados por los menos capaces, despojados de toda nuestra posibilidad de progreso y desarrollo económico y social (más allá de algunos destellos fugaces) y sumidos en una total carencia de valores que nos han conducido hacia el despeñadero. En estos tiempos difíciles en que esta nación parece haber despertado del letargo de siglos y se prepara para enfrentar un combate de ideas y de hechos por su libertad y por su futuro, debemos convencernos que un pueblo dueño de una voluntad y un pensamiento auténticamente propio estará mejor preparado para asumir decisiones racionales evadiendo las contradicciones y las consecuentes caídas en procesos dominados por populistas y demagogos. Solo así podremos entablar una verdadera resistencia cívica, un frente abierto que permita la cohabitación de las más variadas formas de pensar.

Aprendamos a reconocer las diferencias que existen entre los ideales genuinos y los ficticios. Los ideales genuinos expresan el deseo de alcanzar propósitos que favorezcan el desarrollo, la libertad y la felicidad de la sociedad en general mientras que los ficticios, si bien subjetivamente representan experiencias atrayentes, en realidad resultan perjudiciales para la vida.

La pobreza, la intimidación, el aislamiento y el llamado a la violencia son ideales que maneja esta “revolución” y que son claramente ataques contra la vida misma. Nosotros, los ciudadanos de todas las convicciones debemos luchar por la defensa de los valores de tolerancia y responsabilidad cívica.

Nunca se ha abusado más que ahora de las palabras para ocultar la verdad. Las palabras democracia, libertad y revolución llegan a ser objeto de tal abuso. El objetivo claro de este régimen es subordinar a la sociedad a sus propósitos de dominio.

Este pueblo se encuentra aislado, abrumado por las dudas y los conflictos, ahogado por sentimientos de soledad e impotencia, preso en las cadenas de su propia autodestrucción. Perdido en el limbo, camina mansamente hacia el precipicio. ¿Cómo entender a una “revolución” que mata de hambre a un pueblo, que no combate la corrupción, antes la fomenta, y que deja que un país se pierda en conflictos sin fin promoviendo la intolerancia y la anarquía?

La victoria de la libertad es solamente posible si la democracia llega a constituir una sociedad en la que el pueblo, su desarrollo y felicidad constituyan el fin y el propósito de su cultura y en la que ese mismo pueblo no se vea subordinado ni sea objeto de manipulaciones por parte del poder.

Por eso ¡prohibido fallar Venezuela!

NELSON AMARAL DUARTE
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Publicado por Nelson Amaral Duarte em Mayo 24, 2004 11:07 PM
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