PRESIDENTE, USTED dejará su cargo en tres meses después de haber sufrido una descomunal derrota. No es inevitable; pero, sí probable. De esto quiero hablarle. Su ascenso fue producto de su trabajo golpista por años; pero, sobre todo, de la esperanza de buena parte de esta sociedad que quiso, a través suyo, conquistar el paraíso.
No es su culpa que le hayan creído, pero sí lo es de haber sido un fraude. Usted despilfarró la esperanza y el amor de millones de venezolanos. Muchas razones explican su llegada al poder; sin embargo, la fundamental es que se requería un cambio que la sociedad percibía como obstaculizado o negado. La naturaleza de ese cambio demandado no es común a todos los venezolanos; pero, allí estaba palpitando y, a paso de vencedores, usted los defraudó.
LO VIMOS EL JUEVES en la noche prometiendo (usted siempre promete) la Batalla de Santa Inés. En realidad fue una representación teatral en la que no sólo el Cristo era de yeso sino usted también. Se le ocurrió representar al humilde servidor público que acepta, resignado, la deliberación del Soberano. Se atrevió a decir que el referendo del cual ha huido era algo que, en realidad, disfrutaba mucho y del cual era autor. Siendo ambas afirmaciones falsas; ni lo disfruta ni es su autor. Mientras tragaba grueso, le acariciaba la cabeza a Zamora, blandía la espada de Bolívar, le hablaba a los cuadros colgados en su despacho, recitaba, leía; usted era, cada vez, más una mentira. El punto culminante fue cuando, al final, dentro de la oficina presidencial, comenzó a hablarle a una pantalla de televisión, experimentando la falsa emoción de comunicarse con un pueblo virtual. Aconsejado, tal vez, por un amigo piadoso, se quitó el disfraz de estadista predicador, se desencorbató y fue a jugar el papel del líder popular por escasos minutos. A estas alturas ya no podía representar ninguno de los dos papeles: ni el del estadista que jamás ha sido, ni el del líder popular que ya no es.
EL referendo revocatorio LE MUERDE los calcañares. Usted ha seguido un mal libreto: decir que la oposición "apenas" pudo recoger 2 millones y medio de firmas dentro de un universo de trece millones de votantes. Afirmación sorprendente en quien ha sido el autor de las persecuciones más miserables que se recuerden contra aquellos que firmaron o que tenían intención de hacerlo. Usted, que es el responsable de muertes, torturas, persecuciones, exilios, prisiones de quienes se le han opuesto; que ha botado de sus empleos a decenas de miles; que ha ordenado gasear a cientos de miles; usted, usted mismo, tiene el atrevimiento de decir que sólo consiguieron un número mínimo de firmas. Desde Miraflores ha jugado con sus marionetas en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en el Poder Ciudadano y en la Asamblea Nacional (AN), para escarnecer a quienes se le oponen, para arrebatar los derechos ciudadanos. Usted, que ha hecho del miedo su principal instrumento de gobierno y del martirio su principal obra, tiene la insolencia de decir que "apenas" hay 2,5 millones de firmas. Desde luego, sabe que detrás de cada firma hay muchos más que irán al referendo revocatorio a eyectarlo de Miraflores; sabe que los humillados, los perseguidos, los vilipendiados, saldrán a la calle el día señalado a sacarse del alma el dolor que su revolución les ha infligido. Usted, que alguna vez se montó sobre la furia de un pueblo, ahora conocerá lo que es ser víctima de esa furia. No perdona. Y lo que es peor, es lenta, se ingiere sorbo a sorbo.
FIJESE LO QUE PASA en su derredor. Hasta los oficiales de su Casa Militar piden retornar a sus fuerzas respectivas; los militares desperdigados en la Administración Pública quieren volver a sus oficios; muchos de los revolucionarios de los que recitaban la letanía "de rodilla en tierra" hoy están más bien en la onda de "pies en polvorosa". Es que, Presidente, la revolución es cosa seria. Los jefes revolucionarios fueron siempre grandes intelectuales, profundos conocedores de la historia; sabían otear las corrientes profundas de la humanidad y sus tiempos; también eran sangrientos. Usted ni es intelectual, ni conoce la historia (aunque la recite), ni conoce las fuerzas subterráneas; del revolucionario que quiere ser, sólo parece disfrutar la sangre, y ésta es condición necesaria pero no suficiente. Fíjese que cuando Fidel Castro usa su uniforme militar todo el mundo sabe que esa es parte de su piel, porque tiene el sabor del Cuartel Moncada y de Sierra Maestra; cuando usted usa el uniforme militar parece disfrazado de de general Marcos Pérez Jiménez o de Rafael Leonidas Trujillo.
Puro truco.
USTED HA ACEPTADO el RR no porque le produzca esa alegría de opereta que quiso representar, sino porque se le ha derrotado. Así tenía que ser: usted no iba a ir a referendo si no se le derrotaba primero. Y se le ha derrotado primero, por eso tiene que contarse. O irse. Lo derrotó esta sociedad que usted cree que se concentra sólo en la plaza Altamira, pero que, en realidad, está en Achaguas y en Cumanacoa, en Perijá y Santa Elena de Uairén. Lo derrotó la comunidad internacional en su conjunto. Algún día sabrá que sus "hermanos" presidentes tuvieron un papel más relevante en su aislamiento que el mismo Bush. Lo derrotaron los militares, aquellos que usted decía representar; se organizaron, se comunicaron por señas, aceptaron el fango y el fandango, sólo para encontrar el momento oportuno; y lo encontraron: le dijeron "no" cuando algún majadero trisoleado pretendió insubordinarlos contra la voluntad del soberano. Ya verá usted, Presidente, cómo muchos de sus amigos, los que lo animaron a sus mayores indignidades, ahora dirán que usted no los oyó a tiempo. Solicitarán su acomodo bajo el sol y aprenderán a convivir, como ya lo hacían antes, con adecos y copeyanos, masistas y justicieros; es decir, como si fueran personas normales. Volverán a pasear por Chacaíto y sus odiados escuálidos volverán, en paz, a la plaza Bolívar. Y usted vivirá para ver a Fidel Castro acomodándose, después de varios escarceos, con el nuevo gobierno venezolano.
NO ME ATREVO A afirmar que usted está derrotado definitivamente. En este momento hay el mangoneo con la fecha del referendo revocatorio. Sólo afirmo que en este trecho ha sido vencido, aunque, como se sabe, quedan varias jornadas por delante. Es verdad que las revoluciones no se cuentan y usted no quería contarse porque creía encabezar una revolución; pero no Presidente, no es verdad. No era una revolución; era un bochinche. Su proyecto sí era revolucionario, nacional e internacionalmente; ¡cuánta gente no ha vivido de usted! Pero, la revolución no llegó a cuajar, le faltó sentido de la historia. Por eso había devenido en autoritarismo vulgar. Usted no fue Bolívar ni Fidel, apenas llegó a Fujimori, y convirtió a sus amigos no en Sucre o Urdaneta, sino en sosías de Vladimiro Montesinos. De todos modos, todavía podría hacer algo noble: suelte a los presos.
Presidente, esto parece llegar al fin. Seguramente usted, hoy, habría preferido otra muerte.
Su compatriota.
CARLOS BLANCO
Publicado por Nelson Amaral Duarte em Junio 6, 2004 04:16 PMFeliz Cumpleaños al Señor Presidente Chávez, hoy 28 de julio de 2004. Soy Chavista, pero no tirapiedras ni ordinario, ni a favor de los ranchos, ni del crecimiento de la pobreza, estoy a favor de la eliminación y transformación de los Barrios; es por eso que también hago un alto y aparte de felicitar al Presidente, también les digo que ni con el uniforme se parece a mi General Pérez Jiménez quien, en menos tiempo de lo que ha tenido este, eliminó más ranchos.
Aunqeu soy chavista, es bueno aclarar la comparación.
Gracias