¿Y ahora que? ¿Será que finalmente la oposición va a sacar a Chávez del poder? ¿Va a haber revocatorio antes del 19 de agosto? ¿Es verdad que Chávez va a renunciar?
¡Ya va! ¡Ya va! Vamos por partes. Primero que todo, el CNE reconoció lo que todo el mundo sabía desde hace días: la oposición logró las firmas que requería, a pesar de las barreras groseras que ellos mismos le impusieron y sin duda esto aumenta la presión sobre Chávez y mejora notablemente la motivación de la oposición.
Pero no se puede cantar victoria aún. Mientras Chávez trataba de aparecer como el bueno que respeta la democracia y que está siempre dispuesto a tener referéndum, sus seguidores ametrallaban la Alcaldía Mayor de Caracas y atacaban El Nacional, a pesar de que su líder aparentaba estar ¿loco por contarse¿.
Los escenarios futuros todavía son múltiples.
El primero es que Chávez decida renunciar, convocar a elecciones adelantadas y participar como candidato, bajo la tesis de que siendo la primera minoría, podría ganar cómodamente y relegitimarse. Aunque es un escenario respetable, me parece que sus probabilidades de ocurrencia son bajas, toda vez que los riesgos que correría son elevados. Dejar el poder significa perder el halo mágico de invulnerabilidad que lo conecta con su mercado natural y eso puede debilitarlo. En adición, por muchas diferencias que la oposición tenga, es probable que por la vía natural o por la vía inducida, la gente se concentre alrededor de un solo líder que capitalice la euforia de este primer éxito formal, convirtiéndolo en un fenómeno electoral, a quien será difícil luego multiplicar por cero.
El segundo escenario es que el Presidente decida contarse antes del 19 de agosto. Su control institucional y la barrera que representan los 3,8 millones de votos más la prima por riesgo que necesitan los opositores para revocarlo en un país poco serio en materia electoral, podrían envalentonarlo, más aún si consideramos que los observadores internacionales no tendrán, ni de cerca, el mismo acceso que tuvieron a los reparos. El problema de Chávez con este escenario es que convocar a un referéndum en esa fecha permite a la oposición ofrecer cambios radicales en el país y elecciones presidenciales en breve, lo que podría convertir este evento en una impresionante fiesta electoral que motive a los más escépticos a participar, inundando las mesas con los votos mínimos de ley y los que se necesitan para enfrentar la tramposería. Qué va, este escenario sólo lo viviremos si a Chávez no le queda más remedio, por lo que es fácil prever las acciones del bloqueo que veremos en breve, si es que ya no las vimos cuando usted lea este escrito.
El ultimo escenario es retrasar la ejecución del referéndum y cruzar la barrera del 19 de agosto. Chávez podría estar disfrazado de nuevo de moderado y respetuoso, con el único objeto de comprar tiempo y desmovilizar a la oposición. Con esto perseguiría canjear empíricamente la posibilidad de hacer el RR, por la fecha que a él le conviene.
Si Chávez se tira un barranco radical y evita el referéndum por las malas, las probabilidades de que el país se embochinche son muy grandes. Si pierde un referéndum y no lo reconoce, la ingobernabilidad lo sacaría del juego. Pero si se presenta ¿condescendiente¿ y le permite a sus adversarios convocar al referéndum, mientras cuadra los detalles internos en las instituciones que controla y convoca también las elecciones regionales para condimentar el ambiente, las posibilidades de que la gente se rebele en su contra frente a cualquier manejo no transparente son mucho menores. El uso de las instituciones, la excusa de los problemas operativos del CNE para abordar el evento, los riesgos de fraude con las cédulas clonadas y las regionales, son sólo algunos de los argumentos que respaldarán la demora y una vez cruzada la fecha límite, los riesgos de la revolución, aunque persisten, se minimizan notablemente. Algunos creen que este juego está terminado, yo en cambio creo que ahora es cuando quedan strikes... y muchas bolas.
LUIS VICENTE LEÓN
lvleon@cantv.net