Junio 06, 2004

CATALEJOS: Y AHORA, LA FECHA.

Los pillos le tomaron la palabra al jefe. "El pelito" del que habló el presidente al mencionar los resultados, no fue sólo un mensaje para su elenco. La truculenta actuación del inefable Rodríguez la noche del miércoles, desnudó a la llamada "revelación del año", convertido en "soldado obediente"... Aprovechando la noche, como los vampiros, la nueva "promesa" de la política venezolana ¿..?. giró instrucciones para escudriñar actas y cuadernos, en un intento por construir el bendito "caso" que haría posible el rechazo a la petición referendaria.

La vulnerabilidad de "Jorgito" no mella su compromiso. Es un prisionero. Sin embargo, su aventura ha sido un fracaso. Un revés comparable con el desmadre del Comando Ayacucho, cuyo "Plan B" colisionó frontalmente con la inesperada persistencia de los firmantes... La sorpresa corrió el velo de una verdad templada. La invencibilidad del comandante es un mito descosido, detrás del cual comienza a hilvanarse el patrón de una nueva coyuntura.

De nada valieron los cruces estadísticos del gobierno. Los beneficiarios de las misiones no se dieron por aludidos y emitieron una pavorosa señal de deslealtad. Nada nuevo hay bajo el sol: en Venezuela, los electores juegan a ganador... Los mendrugos no son suficientes. Hasta los agraciados parecen hartos de la intensidad del proceso. Sus aspiraciones trascienden de las migajas. ¿No será ésa la tendencia sugerida por quienes se favorecen con los "planes bandera" de la revolución? La "traición" está en todas partes y no sólo donde Lina tiene sus ojos puestos... Lo ocurrido no es poca cosa. Como tampoco lo es el testimonio posterior de Elías Jaua: "nuestra organización es precaria". Y eso que tienen a su disposición "todo el poder del Estado".

En este punto estamos. El oficialismo no oculta sus contradicciones. Demócratas y revolucionarios; pacifistas y violentos; militaristas y civilistas. Y detrás, haciendo de fantasma, la figura de García Carneiro, en trance de competir con su comandante en jefe... Sin duda, el peligro no ha pasado: sigue allí, ya no sólo como una amenaza terrible contra la oposición, sino también contra los "light" del proceso, con cuya postura pro-medición se ha puesto en vaporones a la oligarquía castrense... La situación es de alerta máxima. Allá y acullá. No son pocos quienes, dentro del chavismo, fruncen el ceño ante los afanes "revolucionarios" (¿?) del ministro de la Defensa. ¡Quién sabe si hasta Chávez!...

Por lo pronto, ya iniciaron su campaña. Lo prioritario es mantener en alto la moral de la tropa. Al pueblo chavista lo preparan para preservar su ánimo. Tal vez con una "defensa móvil" que combine acciones defensivas y ofensivas, o tal vez con un "nuevo Chávez", bueno y moderado frente a los neutrales... Se aproximan nuevas horas "de la verdad". El entusiasmo de los adversarios puede contagiar al pueblo noble del proceso. Una parte de él es el mismo de ayer: el que siempre ha jugado a ganador. La pandilla del CNE convirtió los reparos en una proeza admirable... La próxima parada es la fecha: se cuecen habas y están podridas. La oposición no ha ganado la batalla. Falta resolver el "cuándo". Todavía no es momento de celebrar. La idea es "reivindicar" el logro, que será triunfo si la medición es antes del 18 de agosto. Lo otro se reduce a la palabra "negociación": la consigna sigue siendo "alerta máxima".

ARGELÍA RIOS


Publicado por Nelson Amaral Duarte em Junio 6, 2004 04:22 PM
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